Mostrando entradas con la etiqueta Criticarse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Criticarse. Mostrar todas las entradas

¿Puedes dejar tus Adicciones una semana?

¿Puedes dejar tus Adicciones una semana?

Somos dependientes de tantas cosas, de relaciones, drogas, placeres, conflictos, malos hábitos. No podemos vivir sin todas esas cosas porque detener esas actividades distractoras nos dejaría desnudos frente a nuestras heridas. Somos adictos de atar.

“No… yo no soy adicto, no es verdad, hago lo que quiero, soy realmente libre.” Te sugiero hacer la prueba. Deja de hacer dos o tres cosas con las que distraes la atención de ti mism@ durante una semana. Por ejemplo, Evita comer azúcar, no veas televisión (o, en su defecto, el computador) y no consumas ninguna droga, alcohol o tabaco... Yo creo que somos adictos de atar.



La herida que cada uno de nosotros tiene, es el lugar más vulnerable de nuestro ser. Por esto es tan difícil dejar las adicciones, porque cuando lo hacemos, comenzamos a sentir malestar y, si observamos con profundidad este malestar, encontraremos en la profundidad a nuestro corazón desgarrado por la falta de amor, el maltrato, el descuido y la falta de sintonía que nos tocó vivir siendo niños.

Para no sentirla hemos construido una gruesa capa cargada de rechazo hacia nuestra vulnerabilidad. Creemos que es una vergüenza ser vulnerables, lo confundimos con debilidad, cobardía, estupidez… hasta sentimos culpa por serlo en ocasiones, como si hubiera un error fundamental en nosotros mismos… por ser humanos. Tod@s nosotro@s somos profundamente sensibles y cuando nos hieren, duele.

Y porque duele, nos hemos vuelto insensibles y faltos de compasión hacia nosotros mismos. Todo el secreto del crecimiento psicológico y espiritual consiste en abrazar el dolor que llevamos dentro. Hay que quitarse todas las ideas aberrantes acerca de nuestra vulnerabilidad... ahí está nuestro corazón, es el único real tesoro que tenemos.

Primero hay que partir por nosotros mismos

Luego podemos hacer eso con otros.

Y entonces, podemos dejar nuestras adicciones y compulsiones que nos llevan a empeorar la herida que ya llevamos dentro.

Si te gustó, no olvides COMPARTIR
GRACIAS, Bendiciones

#Adicciones #Sanar #Curación #Desintoxicación

LO QUE ES ADENTRO ES AFUERA...


Quien insulta, se insulta. Quien desprecia, se desprecia.
Quien odia,se odia. Quien maldice, se maldice.
Quien critica, se critica.
Quien miente, se miente. Quien acusa, se acusa.
Quien maltrata, se maltrata.

Pues todo aquello que de nosotros sale a nosotros regresa, a nosotros pertenece y a nosotros afecta. 
Todo lo que haces, piensas o dices del resto del mundo,te define en este momento y a ti vuelve, convirtiéndose en un círculo, en una rueda que no es fácil de romper, así como en un gran engaño, debido al hecho de creer que toda esa visión pertenece sólo al exterior.

Si lo que de ti sale es engaño, espera sólo ser engañado;
si lo que de ti nace es simpatía, disponte a recibir simpatía y,
si lo que de ti surge es incomprensión hacia los demás, prepárate para no ser comprendido.

Porque lo que ves fuera, a tu alrededor, es justo lo que llevas dentro. 
Todo aquello externo a lo que tu mente presta atención,que enjuicias o valoras, es exactamente lo que existe en tu interior.

Y cuanto más duele ver un defecto o un comportamiento en los demás, más profunda es la herida, porque reconoces la tuya propia.

Si quieres conocerte, pon atención a tu entorno, a todo lo que tu mente observa cada día a tu alrededor y estarás frente a un retrato de ti mismo, frente a un dibujo exacto de tu interior. Porque lo que es fuera, también es dentro.

¿O no son quizás los consejos que se dan a los demás los que mejor nos sirven a nosotros mismos, cuando nos encontramos en una situación parecida?

Porque lo que de ti surge está hecho justo para ti, ahora, en este momento. Y conociendo esto, que la vida es una rueda y que todo está en nosotros, sólo podemos vislumbrar una solución 
para romper este círculo, para cambiar el mundo y para cambiar nuestro destino, que es dirigiéndose al cimiento de la mente, al lugar de donde emerge y se manifiesta nuestro yo: el pensamiento. Y para ello es necesario observarlo, estudiarlo y controlarlo. O al menos, encender una luz de alarma, un dispositivo que nos avise que entra en nuestra mente un pensamiento que no nos conviene, inadecuado, perjudicial para nosotros. Y en cuanto seamos avisados, localizarlo, reconocerlo y desecharlo.

Sólo desde el interior, desde dentro, se puede modificar todo, se puede mejorar el entorno; sólo el interior dirige el camino, porque todo está en ti, todo depende de ti y sólo a ti volverá.

Bendiciones

Si te gustó, no olvides COMPARTIR
GRACIAS, Bendiciones

El Juicio a uno mismo. Nuestras excusas para no vivir.

El Juicio a uno mismo. Nuestras excusas para no vivir.


¿Te juzgas a ti mismo? No eres el único.

Aunque ya estoy acostumbrado, lo que más me ha sorprendido durante los más de 10 años que llevo trabajando (tanto a nivel individual como con grupos), es lo arraigado que el juicio a uno mismo se encuentra en nosotros, los seres humanos. He trabajado con personas que disfrutaban del mayor éxito imaginable, que tenían una vida ideal, con las situaciones y circunstancias que otros soñarían. No obstante, las cuestiones del pasado que debíamos elaborar juntos, porque continuaban repitiéndose y creándoles dificultades sin motivo alguno, eran el juicio y la duda respecto a sí mismos.

Uno de los problemas con el auto-juicio es que nos aparta de la vida. Cuando comienzo a juzgarme mí mismo y decido que no puedo hacer algo, me digo algo así: “No, no puedo, no puedo hacer esto ni tomar este camino; es mejor que vaya por este otro…”. Sin embargo, si a pesar de las dudas decido continuar adelante y vivir esa experiencia, tendré mucha más fuerza vital, mayor crecimiento y más apertura. De manera que, lo que he aprendido acerca del juicio a uno mismo, es que tomar conciencia de él debe ser una de las prácticas más profundas para cada uno de nosotros. Y que, cuanto más conscientes somos acerca del momento en que aparece en nuestra mente y en nuestras acciones, antes podemos comenzar a trabajar con él y abrirnos a la vida en mayor medida.



El juicio a uno mismo y el rechazo.

Muchos creen que el juicio a uno mismo tiene su origen únicamente en el pasado. Por ejemplo: si tu madre criticó tus trabajos de arte, se supone que, incluso aunque hoy en día seas el pintor más célebre del mundo, o de tu ciudad, permanecerá en tí la semilla de la duda. Debido a que querías el amor y el reconocimiento de tu madre, su juicio aún te estaría afectando mientras sigues reproduciendo ese antiguo guión. Esto es válido para todos nosotros. Aunque, si profundizamos, debemos reconocer que vivimos en una sociedad que juzga y critica enormemente. Vivimos en una sociedad que nos obliga a compararnos unos con otros, a a juzgarnos entre nosotros. Es cierto que en este momento de nuestra evolución estamos rompiendo con ese círculo vicioso, pero si observamos este fenómeno más de cerca, descubriremos que se basa en un miedo primal muy básico.

Cuando en la antigüedad vivíamos en tribus, era vital para nosotros ser aceptados dentro de nuestro grupo tribal. La consecuencia de ser rechazado o apartado de la tribu podía ser la muerte. Podíamos morir solos. De manera que, aún conservamos un miedo innato al rechazo, a ser criticados y juzgados por otros y a que nos alejen de ellos. Uno de los aspectos que debemos superar cuando trabajamos el juicio a nosotros mismos es: si alguien te rechaza, permíteselo. Permite que no acepten algo que has dicho y ve en busca de las personas que sí estarán abiertas para lo que tienes que decir. Porque eso se convertirá en un acto de curación para tí. Al dejar ir esa atadura que quizá de niños no podíamos soltar hacia nuestros padres, porque dependíamos de ellos y entonces eran nuestro principal foco de atención, ahora, ya adultos, podemos liberarnos de esas antiguas energías, quizá en la figura de un amigo o de un grupo.



Juzgarse a uno mismo por el auto-juicio en sí.

Este juicio se da continuamente entre las personas espirituales o que buscan el autoconocimiento y el aprendizaje. Siempre hay un: “¡Oh, Dios mío! ¡Otra vez estoy haciendo lo mismo! ¡No puedo creerlo! ¡Puedo hacerlo mejor! “

Cada vez que estoy haciendo esto, no lo estoy haciendo mejor. En vez de eso, puedo tomar conciencia de mi auto-juicio y decir: “Ah, muy bien. Me doy cuenta de que me estoy juzgando. Así que pondré mi intención en soltar y dejar ir este juicio, no importa cuánto me lleve. Pongo mi intención en abrirme más allá del juicio mí mismo.”



Aceptación, consciencia y acción.

El primer paso para conseguir acabar con nuestro auto-juicio es aceptar que existe. No dejes que dé vueltas a tu alrededor como un mal olor o como una sombra de la que avergonzarte. Todo el mundo tiene algo con lo que está lidiando en su interior, y la mayoría de las personas tienen alguna clase de juicio a sí mismas.

Puedes escribir en tu computador o sobre el papel cuál es el mayor juicio que te haces a tí mismo. A continuación, escribe: ¿Qué me impide hacer este juicio en mi vida?. Y para terminar: ¿Cómo me hace sentir este juicio?.

Por ejemplo, en esa lista el mayor juicio podría ser: “Tengo sobrepeso. Lo que me impide hacer es: asistir a cursos de danza, tener citas, sentirme a gusto con la ropa que llevo. Mis sentimientos acerca de él son: profunda vergüenza, la sensación de no ser lo bastante bueno, tristeza, aislamiento…”.



El truco aquí es hacer dos cosas:

1.-Permite que esas emociones entren en tu cuerpo. Sé que eso es lo último que desearías hacer, pero si no dejas que esas emociones salgan a la superficie para ser liberadas, permanecerán a tu alrededor constantemente y continuarán minando tu vida, a menos que hagas algo para impedirlo.

2.-En un espacio tranquilo, coloca las manos en tu vientre y permítete sentir esa vergüenza, permítete sentir esa tristeza. Tal vez tengas miedo de que esas emociones puedan consumirte y ahogarte, pero no te preocupes. Cuanto más permitas que las emociones se asienten en el cuerpo, antes comenzarán a liberarse. Cuando consigas sentirlas intensamente, puedes hacer algún tipo de movimiento, o incluso poner música y bailar por la casa.

El siguiente paso consiste en llevarte a ti mismo a esa clase de danza a la que temías asistir. Sé que muchos sentirán un muro de miedo ante la sola idea de hacerlo. Sin embargo, confía en mí: si vas a esa clase y ya sabes que, una vez allí, van a aparecer pensamientos y ya sabes que vas a sentirte incómodo, eso te dará un inmenso poder , y también la fuerza para atravesar la experiencia. Y, paradójicamente, una vez que hayas acudido a una, dos, tres clases de danza, la misma energía que echabas hacia atrás y encogías dentro de tu cuerpo, empezará a emerger hacia fuera y hacia arriba del cuerpo como energía de vida. ¿Sabes? Nuestro cuerpo sabe reconfigurarse muy bien cuando la mente deja de estar al mando y no dejamos que nos impida seguir adelante.

De manera que invito a todos a que vivan con el mínimo auto-juicio con que consigan hacerlo y a que sean pacientes consigo mismos hasta que puedan lograrlo. 
Dí: “Dejo ir los juicios a mí mismo. Estoy aquí para vivir. Estoy abierto a ello."



– Escribe:

¿Dónde me estoy juzgando a mí mismo/misma?

¿Qué me impide hacer en mi vida?

¿Cómo me haces sentir este juicio?




– Transformación mediante la acción:

1. Siéntate con las manos en el vientre.

2. Permite que todas las emociones asociadas con el juicio emerjan y estate muy presente en ellas.

3. Di: “Permito que estas emociones salgan y sean liberadas”.

4. Muévete o baila para ayudar a liberar las emociones más intensas.

5. Si un auto-juicio te impide pasar a la acción, experimenta y ¡PASA A LA ACCIÓN de todos modos!



“Libero la mentira que es mi propio auto-juicio. Me devuelvo a mí mismo a la vida”.


Disfruta del viaje.


Si te gustó, no olvides COMPARTIR

GRACIAS, Bendiciones

⚜️ Recomendaciones ⚜️