Reprogramar el ADN y entrar en el nuevo paradigma

Desde que el ADN fue descubierto en la década de los 50, los científicos nos han convencido de que los seres humanos nos hallábamos totalmente determinados por nuestro código genético y que no había nada que pudiésemos hacer al respecto. Su postura era: estamos programados y únicamente se desarrollan cambios genéticos a lo largo de extensos períodos de tiempo y a través de procesos lentos. Hasta el día de hoy, según la ciencia convencional, el único modo de alterar nuestro código genético es proceder mecánicamente (o, en determinados casos, bioquímicamente). En otras palabras, saca un gen de aquí, vuelve a poner otro allí, destruye unos cuantos más con productos químicos o virus, etc. Sin embargo, el código genético es también modificable a partir de algo tan sencillo como es LA INTENCIÓN.

 

 


El 3%

Reprogramar el ADN y entrar en el nuevo paradigma

Quienes han trabajado en la investigación sobre el genoma humano han definido únicamente el 3% de nuestro código genético. ¡Ignoran aún la finalidad del 97% restante! Esta parte de nuestro ADN no es tenida en cuenta por los científicos, que lo bautizaron por primera vez como “ADN basura o aleatorio”. Por supuesto, es cierto que existen programas genéticos que determinan nuestro aspecto físico, nuestra biología, nuestras aptitudes innatas y hasta una parte considerable de nuestra psicología, incluidas las limitaciones sobre las cuales no tenemos opción. Sin embargo, no tenemos certeza de que no haya nada que podamos hacer al respecto. Si imaginamos a nuestro ADN como “basura o aleatorio” (esto es, el 97% de nuestros genes) y a 41 de 64 codones (secuencias de tres nucleótidos de ADN o ARN que corresponden a un aminoácido específico) posibles como un componente restringido, infructuoso e inútil de nuestro ADN, ésta será la idea que resonará en nuestro interior, modelando nuestra realidad. Si, por el contrario, somos capaces de concebir una realidad mayor, abriendo nuestra mente a una mayor concepción temporal al recordar que el ADN “basura o aleatorio” utiliza un increíble poder, la respuesta de nuestro ADN será ilimitada. Basta simplemente con pensar en todo cuanto es posible con tan sólo el 3% de nuestro ADN a fin de comprender todo el poder que puede existir en el 97% restante. Otro desafío a la torre de marfil de la ciencia mecanicista vino de la mano de la física cuántica: según los defensores de la nueva física, la materia no es tan “sólida” como parece; es alterable, e interactúa con la realidad así como con el tiempo. Más concretamente, al referirse a lo infinitésimo, los físicos cuánticos nos han enseñado que la materia ha dejado de tener la misma realidad concreta: ya no es materia, sino energía, y la forma (realidad concreta) que adopta viene influenciada, y aun determinada, por el observador en obediencia a las leyes de la física.

 

Los científicos han observado incluso que las ondas del ADN pueden ser modificadas dependiendo del estado de la mente del observador. Por ejemplo, la espiral puede marchitarse si nos hallamos en un estado de debilidad o depresión o puede alargarse si nos hallamos en un estado de creatividad o felicidad. Esto significa que aun el mundo científico reconoce hasta qué punto nuestros pensamientos influyen en la conformación física del ADN.

 

No hay nada imaginario en esto. El ADN puede compararse con un pequeño motor eléctrico, sensible al magnetismo. Claramente, esto significa que el ADN basura o aleatorio puede responder a nuestras órdenes, elecciones y deseos, así como a la calidad de nuestra energía.

 

Parte de nuestro ADN está hecho de nuestros códigos perdidos originales que se hallan ocultos en algún lugar de la zona inexplorada que los científicos denominan ADN basura o aleatorio; otra parte fue programada por nuestros antepasados biológicos, a través de las generaciones; y existe aún otro fragmento al que dieron forma nuestros padres y el entorno antes de que fuésemos lo bastante mayores como para tener opción alguna en el asunto. En nuestra mayor parte, fuimos programados de forma subconsciente por nuestras experiencias anteriores. Estas últimas, nuestros programas inconscientes, son los programas ‘por defecto’ (automáticos) a los que tendemos a volver de un modo natural.

 

En consecuencia, todo nuestro trabajo de reprogramación será realizado en el ámbito vibracional, dirigido a nuestro ADN aleatorio como objetivo. Nuestras herramientas serán la intención, la kinesiología (u otro método de comprobación) y lo que algunos denominan como la ingeniería de los Protocolos de Reprogramación.

 

 

La intención

 

Si tiene usted la impresión de que es necesario ser extremadamente entendido o hallarse espiritualmente evolucionado para recodificar el código genético personal, ¡piénselo mejor!

 

Si uno no me halla en contacto con nuestro lado vulnerable éste tomará el control utilizando programas por defecto. En cambio, si estamos en contacto con él, seremos nosotros quienes tomemos el mando, entablando un diálogo con él y redefiniendo así nuestra realidad. Por ejemplo, podemos decir a nuestro lado vulnerable: “Te dedicaré tiempo, permaneceré contigo”, y decir simultáneamente: “Elijo vivir en estado de poder aun cuando una parte de mí esté sufriendo”. El simple hecho de declarar una intención que incluya a nuestro lado vulnerable (aun cuando haya una parte de nosotros que esté sufriendo) nos otorga el derecho a elegir un camino que no sea el que nos han impuesto nuestros programas por defecto. Ahora podemos elegir vivir en estado de poder. En otras palabras, estaríamos empleando nuestra vulnerabilidad para crear nuestro potencial, en lugar de limitarlo. Al hacerlo, éste pasa a convertirse en un factor positivo en nuestra vida. La belleza y el poder auténticos surgen de equilibrar nuestra luz y sombra, siendo esta última nuestro lado más frágil y vulnerable.

 

 

La Kinesiología

 

Algunos médicos, establecen contacto con la inteligencia innata del cuerpo a través de la kinesiología. Sin embargo, yo no realizo las comprobaciones para saber si la respuesta muscular es fuerte o débil, como se hace en la kinesiología tradicional; yo compruebo la respuesta muscular para obtener una respuesta de ‘sí’ o ‘no’ a mis preguntas: si la respuesta muscular es débil lo interpreto como un ‘sí’; si es fuerte o resistente lo interpreto como un ‘no’. Utilizo esta respuesta como un indicador positivo o negativo, el cual me proporciona respuestas que proceden de mi inteligencia innata. En otras palabras, se desarrollada una nueva técnica de kinesiología a la cual se le puede denominar como ‘Kinesiología de Reprogramación’. Este método permite preguntar para realizar comprobaciones y ofrecer respuestas en la reprogramación del ADN. También usted necesitará un método o una herramienta de comprobación; alguno que le permita obtener respuestas de ‘sí’ o ‘no’ a sus preguntas. Podría pensar en un péndulo, los sueños, la simple intuición, la escritura automática o cualquier otra técnica que encuentre que le funciona.

 

 

El poder de formular las preguntas correctas

 

La inteligencia innata contiene una fenomenal cantidad de información, y, al funcionar de un modo no lineal, resulta fácil perderse sus tesoros si uno trata de acceder a ella a través del pensamiento lineal. El poder de formular las preguntas correctas resulta obvio, al permitirnos hallar en el interior de nosotros mismos el modo más valioso de dominar nuestro código genético. En cualquier circunstancia, la información recibida se halla directamente relacionada con las preguntas que nos atrevemos a formular. Esto es cierto científica, social y espiritualmente, y así también al reprogramar nuestro ADN. Con el fin de hallar las respuestas correctas, a menudo debemos formular preguntas que inicialmente pueden parecer inusuales o incluso absurdas. Se trata de una condición esencial para llegar a ser un buen programador del ADN. He aquí un ejemplo de una pregunta que podría hacerse a uno mismo: “¿Aceptaría mi gen paterno de diabetes, que es el causante de mi hipoglucemia, ser modificado?” Si se recibe un “sí” por respuesta. Entonces pregunte: “¿Puedo efectuar esta modificación genética a nivel vibracional?”, y así sucesivamente. Practicando esta técnica, uno descubre que se puede conectar rápidamente con nuestro yo interior simplemente formulando a nuestra inteligencia innata preguntas cada vez más inusuales. Por ejemplo, se podría preguntar: “¿Hay alguna emoción o alguna causa física que me impida poder meditar ahora mismo? Y si la hay, ¿cuál es?” Las preguntas poco convencionales permiten identificar vínculos que de otro modo jamás se podría hallado y que me nos conducen a una mejor comprensión de nuestros programas.

 

 

Los protocolos

 

Formular una intención es un proceso conciso, fácil de comprender y que desencadena una transformación. Tienden a producirse cambios en el inconsciente, pero que provocan resultados visibles. Se manifiestan en distintos niveles de nuestro ser, incluidos nuestros cuerpos sutiles, nuestra estructura molecular y aun el espacio que nos rodea. Al reprogramar el ADN, nuestro objetivo es emplear la intención para instalar nuevos programas o códigos directamente en nuestros genes, centrándonos en áreas o ‘direcciones’ específicas. Se han desarrollado una lista de instrucciones que se denominan ‘Protocolos de Reprogramación’. Cada uno de los protocolos se emplea para instalar un nuevo programa cuya finalidad podría implicar muchas cosas, incluido el despertar de programas latentes, la eliminación de programas defectuosos, la reparación de un gen defectuoso o la sustitución de un programa por defecto. En otras palabras, un protocolo consta de una serie de instrucciones para instalar un determinado programa directamente en nuestros genes, entregando la nueva información a ‘direcciones’ concretas. Es probable que el simple hecho de leer los protocolos despierte o acelere en usted la reconexión de las hélices de su ADN basura o aleatorio en cada una de sus células. Además, sé que muchos de ustedes comprenderán suficientemente la esencia de los protocolos y procesos como para hacerse autónomos en la reconstrucción de su ser a través de la reprogramación genética de sus actuales programas celulares. La vibración planetaria actual requiere usar la frecuencia del Amor en la dualidad, en lugar de intentar instalar al amor negando la dualidad. En esto consiste la nueva espiritualidad. Está relacionada con el hecho de crear una nueva frecuencia dentro de nosotros. Reprogramar nuestro ADN supone no juzgar nuestra vulnerabilidad y tomar conciencia de nuestro rol de programador. Es así que podremos reclamar la riqueza genética que nos pertenece por derecho y acceder a la maestría de nuestra herencia personal y humana.

 

*Texto de Kishori Aird

 

 

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