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Las 4 Nobles Verdades de Buda

Las 4 Nobles Verdades de Buda

Las 4 Nobles Verdades es la esencia de las enseñanzas de Buda.

Todo lo que Buda enseñó está incluido en estas cuatro verdades.

Fue en el momento de su Iluminación, hace más de 2.500 años, que Buda realizó estas cuatro Nobles Verdades.

Estas verdades son eternas, siempre existen, independientemente de la existencia de Buda. No son creadas por Buda, sino que él las descubrió.

No hay nada capaz de ser conocido fuera de estas cuatro verdades. 


Buda utilizó el idioma pali para comunicar sus enseñanzas. El pali fue el idioma de la región de Magadha, en el norte de la India, donde Buda predicó durante 45 años después de la Iluminación.

Después de la muerte de Buda, sus discípulos preservaron sus enseñanzas oralmente durante 5 siglos, aproximadamente.

En el primer siglo, antes de la era cristiana, las enseñanzas se registraron en hojas de palma, en la isla de Sri Lanka.

Las enseñanzas que poseemos hoy en día provienen de esta transmisión sin interrupción, a través de los siglos, por parte de sus discípulos.


La verdad, en el budismo, no necesariamente debe ser algo sublime, bueno o noble. Por ejemplo, el deseo, el enojo, el odio, algunos de los estados mentales, son verdades de acuerdo con las enseñanzas del Buda.


Buda fue el primero que descubrió estas cuatro verdades y las reveló al mundo.

La realización de estas verdades conduce al estado de noble, hace que uno sea noble.


Entonces, se denominan verdades porque son hechos reales e inalterables. Y se denominan nobles porque, a pesar de que fueron descubiertas por Buda, una noble persona, la realización de estas verdades conduce a la persona al estado de noble.


Las 4 Nobles Verdades son:


1. LA NOBLE VERDAD DEL SUFRIMIENTO (dukkha-ariya-sacca)


La primera Noble Verdad es dukkha; La naturaleza de la vida es sufrimiento.


En el primer discurso, después de su iluminación, Buda dijo lo siguiente con relación a esta primera verdad: "Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo que no se desea es sufrimiento, separarse de lo que se desea es sufrimiento, no alcanzar lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento".


El nacimiento se define en el budismo como el primer momento en una existencia particular. En el caso de los seres humanos es el momento de concepción.

El nacimiento es sufrimiento debido a que es la base de todo lo que inevitablemente sigue: la vejez, la enfermedad y la muerte.


Que la vejez es sufrimiento no es difícil de comprender. Cuando envejecemos nuestras facultades declinan, somos más proclives a la enfermedad, menos independientes, etc.


La enfermedad es sufrimiento. Cuando nos enfermamos experimentamos sensaciones corporales desagradables y como resultado a veces también sufrimiento mental en la forma de depresión, etc. Y morir es sufrimiento.


Buda dice también que asociarse con lo que no se quiere es sufrimiento, asociarse con personas o cosas que nos son desagradables. Separarse de lo que se quiere es sufrimiento; separarnos de lo que poseemos, cosas o seres, separarnos de nuestros seres queridos, familiares, amigos temporal o permanentemente es sufrimiento. No alcanzar lo que se desea es sufrimiento.

A veces deseamos poseer algo, material o espiritual, pero debido a las circunstancias de la vida no lo podemos obtener. Esta frustración de no obtener lo que deseamos es sufrimiento. No es difícil comprender que todas estas condiciones de la vida son sufrimiento.


Buda finaliza la exposición de la primera verdad diciendo: "En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento". Los cinco agregados son todo lo que nosotros somos.


Los cinco agregados son:


1. El agregado de la materialidad

2. El agregado de la sensación

3. El agregado de la percepción

4. El agregado de las formaciones

5. El agregado de la consciencia


Es importante comprender que cuando Buda expone la verdad del sufrimiento primero utiliza términos convencionales tales como el nacimiento, la vejez, la muerte, etc. Sin embargo, Buda finaliza su exposición utilizando lenguaje filosófico, el lenguaje de las realidades últimas. Y es esta dimensión del término 'dukkha', sufrimiento, la que es más difícil de comprender y aceptar. Esto es así porque para ello es necesario una profunda experiencia, sabiduría, acerca de la naturaleza de los fenómenos. Sólo cuando uno ha experimentado los fenómenos de acuerdo con su naturaleza real, es posible concluir que los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento.


Cuando Buda dice que los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento se está refiriendo al sufrimiento de lo condicionado, al sufrimiento de aquello que es el producto de causas. Los cinco agregados son producto de causas, son condicionados. Y todo aquello que es condicionado es sufrimiento.

De acuerdo al budismo todo lo condicionado está sujeto al surgir y al cesar.

Y es este continuo surgir y cesar de los cinco agregados lo que es sufrimiento.



2. LA NOBLE VERDAD DEL ORIGEN DEL SUFRIMIENTO (dukkha-samudaya-ariya-sacca)


La segunda Noble Verdad es el origen de dukkha; El deseo o "sed de vivir" acompañado de todas las pasiones y apegos.


Esto es lo que Buda dice en el primer discurso: "Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Es el deseo que produce nuevos renacimientos, que acompañado con placer y pasión encuentra siempre nuevo deleite, ahora aquí, ahora allí. Es decir, el deseo por los placeres sensuales, el deseo por la existencia y el deseo por la no-existencia".


De acuerdo con el budismo el sufrimiento es debido al deseo y no a la disposición de un ser supremo. El budismo es único entre las religiones al declarar al deseo como la causa del sufrimiento.


El deseo por los placeres sensuales significa deseo por los objetos de los sentidos, tales como objetos visibles, audibles, olfativos, gustativos, tangibles y mentales.

El deseo por la existencia significa deseo por la continuación de la existencia en el ciclo de reencarnaciones; renacimientos y muertes (samsara).

El deseo por la no-existencia significa deseo por la aniquilación; es deseo asociado con la concepción errónea de que todo termina en el momento de la muerte.


El deseo de acuerdo al budismo es una fuerza tremenda que tiene la potencialidad de producir renacimientos una y otra vez. Es debido a este deseo que los seres realizan acciones (karma) buenas o malas. Y cuando hay acciones acumuladas, hay efectos (vipaka). Y siempre y cuando exista esta acumulación de acciones habrá renacimientos en el futuro. Por lo tanto, el origen del sufrimiento presente es el karma que realizamos en el pasado.


De acuerdo con la Doctrina del Origen Condicionado el deseo está condicionado por la sensación (agradable, desagradable o neutral). Cuando hay sensación agradable uno desea poseerla, cuando hay sensación desagradable uno desea su opuesto. La sensación neutral es igual que la agradable. Y cuando hay deseo hay adherencia (upadana), una forma más intensa de deseo. Cuando hay adherencia hay existencia (karma). Cuando hay existencia hay renacimiento. Y cuando hay renacimiento hay vejez y muerte.

Hay otra forma más gráfica de explicar esta segunda verdad. Cuando uno tiene apego a algo o a alguien y lo pierde, uno sufre. El sufrimiento que uno experimenta no es debido a la pérdida sino al apego que uno tiene hacia este algo o alguien.



3. LA NOBLE VERDAD DE LA CESACIÓN DEL SUFRIMIENTO (dukkha-nirodha-ariya-sacca)


La tercera Noble Verdad es la cesación de dukkha; Alcanzar el Nirvana, la Verdad absoluta, la Realidad última.

La cesación del sufrimiento es la erradicación de las impurezas mentales.

Sólo cuando uno ha erradicado las impurezas de la mente uno ha puesto fin al sufrimiento. 


Buda dice lo siguiente: "Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Es la total extinción y cesación de ese mismo deseo, su abandono, su descarte, liberarse del mismo, no su dependencia".


Nirvana es un término pali que es mejor dejarlo sin traducir porque es imposible encontrar un equivalente en nuestra lengua.


El Nirvana es el objeto de ciertos tipos de conciencias. Hay ciertos tipos de conciencias que tienen la habilidad de tomar Nirvana como objeto. Estos tipos de conciencias se denominan conciencias del sendero y fruición.

Cuando una de las conciencias del sendero toma el Nirvana como objeto se produce la erradicación de las impurezas mentales. Esta erradicación es gradual. Primero se erradican las impurezas más bastas como la concepción errónea y la duda.

Después se erradican otras impurezas como el enojo, la vanidad, la agitación, etc.

De acuerdo al budismo, el deseo o apego, es decir la segunda noble verdad, es una de las impurezas a ser erradicadas. Cuando la impureza del deseo es erradicada, se dice que uno ha realizado la cesación del sufrimiento.



4. LA NOBLE VERDAD DEL SENDERO QUE CONDUCE A LA CESACIÓN DEL SUFRIMIENTO (dukkha-nirodha-gamini-patipadaariya-sacca)


La cuarta Noble Verdad es el Sendero que conduce al cese del sufrimiento y a la experiencia del Nirvana.


La cuarta Noble Verdad también se denomina el Camino Medio u Óctuplo Noble Sendero.

El Óctuplo Noble Sendero es la práctica que uno debe seguir para alcanzar la cesación del sufrimiento.

Es óctuplo porque posee ocho componentes.


Buda dice lo siguiente: "Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento. Simplemente este Óctuplo Noble Sendero; es decir, Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención Completa y Recta Concentración".


La esencia de los millares de discursos en los que el Buda explicó su enseñanza de distintas maneras, está contenida en Las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Óctuple Sendero.

Este Sendero comprendido en la cuarta Noble Verdad es el Sendero Medio, llamado así por evitar los dos extremos; tanto la búsqueda de la felicidad a través de los placeres sensuales, como la mortificación de uno mismo. 


Este Sendero Medio es llamado "El Noble Óctuple Sendero", ya que consta de ocho factores, que son:


1. Recta comprensión (samina ditthi)

2. Recto pensamiento (samma sankappa)

3. Rectas palabras (samma vaca)

4. Recta acción (samma Kammanta)

5. Rectos medios de vida (samma ajiva)

6. Recto esfuerzo (samma vayama)

7. Recta atención (samma sati)

8. Recta concentración (samma samadhi)


Estos ocho factores no son separados y deben desarrollarse simultáneamente, ya que todos ellos están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno contribuye al cultivo de los otros.

Su finalidad es el desarrollo y perfeccionamiento de los tres principios capitales del adiestramiento y disciplina budistas:


-La sabiduría (pañna): La Sabiduría implica la Recta Comprensión y el Recto Pensamiento.


-La Recta Comprensión es la comprensión de las cuatro Nobles Verdades. Es la comprensión de la ley de la causalidad. Es la comprensión de la impermanencia.


-El Recto Pensamiento es pensar con desapego, amor, renunciamiento y no violencia, esto es, con sabiduría. Es evitar pensamientos de apego, malevolencia, odio y violencia, esto es, evitando la ignorancia.


-La conducta ética (sila): La Conducta ética implica: la Recta Palabra, la Recta Acción y los Rectos Medios de Vida.

La conducta ética (sila) está basada en la vasta concepción del amor universal y la compasión hacia todos los seres vivientes, que constituye el fundamento de la enseñanza del Buda.


-La Recta Palabra es abstenerse de emplear formas de lenguaje erróneas y perniciosas, de hablar negligentemente, de mentir, difamar, calumniar o dañar a otros, y cultivar las palabras amistosas, benévolas, agradables, dulces, significativas y útiles.


-La Recta Acción es cultivar una conducta moral honorable y pacífica, absteniéndose de matar, robar, relaciones sexuales ilegítimas y llevar a cabo tratos deshonestos.


-Los Rectos Medios de vida es ganarse la vida de forma honorable, irreprochable e inofensiva, evitando cualquier profesión que pueda ser nociva de alguna manera para otros seres vivientes.


-La disciplina mental (samadhi): La disciplina mental incluye: el Recto Esfuerzo, la Recta Atención y la Recta Concentración.



-El Recto Esfuerzo implica los cuatro siguientes esfuerzos:


1. Impedir el surgimiento de pensamientos malos.

2. Apartar los pensamientos malos ya surgidos en la mente.

3. Cultivar el surgimiento de los buenos pensamientos.

4. Mantener los buenos pensamientos ya surgidos. Cultivar con atención el Dhamma.


-La Recta Atención implica los Cuatro Estados de Atención Mental:


1. Prestar diligente atención al cuerpo.

2. Prestar diligente atención a las sensaciones y las emociones.

3. Prestar diligente atención a las actividades de la mente.

4. Prestar diligente atención a las ideas pensamientos, concepciones y cosas (dhamma).


-La Recta Concentración es la disciplina que nos conduce a las cuatro etapas de dhyana, o absorción, en la primera etapa se abandonan los deseos y pensamientos apasionados e impuros, en la segunda, ya desaparecidas las actividades mentales, se desarrolla la tranquilidad y la "fijación unificadora de la mente", en la tercera surge la ecuanimidad consciente y en la cuarta desaparecen todas las sensaciones, tanto de dicha como de desdicha, de alegría y de pesar, permaneciendo en un estado de ecuanimidad y lucidez mental.


Este Noble Óctuple Sendero puede ser seguido, practicado y desarrollado por cada individuo. Es disciplina corporal, verbal y mental. Se trata de un Sendero que conduce a la aprehensión de la Realidad última, al logro de la liberación, de la felicidad y la paz, mediante el autodesarrollo moral, espiritual e intelectual.


En el Visuddhi-Magga (El Camino de la Purificación) del Venerable Buddhaghosa se compara a la verdad del sufrimiento con una enfermedad, la verdad del origen del sufrimiento con la causa de la enfermedad, la verdad de la cesación del sufrimiento con la cura de la enfermedad y la verdad del sendero que conduce a la cesación del sufrimiento con la medicina.







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Todo sobre la Ley del Karma


Karma - ¿Qué es?

El Karma es la ley de causa y efecto, es la ley del equilibrio.


La palabra karma significa "acción" y se refiere principalmente a nuestras acciones físicas, verbales y mentales. Es decir, lo que hacemos, lo que decimos y lo que pensamos crean constantemente karma.

Esta ley establece que nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y la forma de nuestras experiencias son sus efectos.

Nuestras propias acciones; del cuerpo, el habla y la mente, crean las experiencias de nuestra vida.

Lo que de verdad determina la naturaleza de cualquier acción, positiva o negativa, es la motivación subyacente.


La ley del karma enseña por qué cada individuo posee una disposición mental, una apariencia física y unas experiencias únicas.

Éstos son los efectos de las incontables acciones que cada uno ha realizado en el pasado.

Puesto que no hay dos personas que hayan realizado las mismas acciones en vidas pasadas, nadie puede tener los mismos estados mentales, experiencias y apariencia física que otro. Es por ello que somos únicos e individuales, por tanto, cada ser posee su propio karma individual.

Algunas personas disfrutan de buena salud y otras sufren enfermedades sin cesar.

Unas tienen un físico atractivo y otras no.

Algunas siempre están alegres y se conforman con poco, mientras que otras suelen estar de mal humor y nunca están satisfechas.


Karma significa acción; y las acciones que efectuamos dejan huellas o impresiones en nuestra mente muy sutil que, con el tiempo, producen sus correspondientes resultados.

Por lo tanto, por cada acción que hacemos, tanto positiva como negativa, recibiremos los efectos de la misma.

Nuestra mente es comparable a un campo de siembra, y las acciones que cometemos, a las semillas que en él se plantan.

Desde que se realiza la acción original hasta que maduran sus consecuencias, pueden transcurrir varias vidas.

Como resultado de nuestras acciones o karma, renacemos en este mundo impuro y contaminado y tenemos problemas y dificultades sin cesar.

Nuestras acciones son impuras porque nuestra mente está contaminada por el veneno interno del aferramiento propio. El apego al Yo.

Esta es la razón principal por la que experimentamos sufrimiento.

Éste es producido por nuestras propias acciones o karma y no es un castigo impuesto por nadie.

Sufrimos porque hemos cometido numerosas acciones perjudiciales en vidas pasadas.

El origen de estas malas acciones son nuestras propias perturbaciones mentales, como el odio, el apego y la ignorancia del aferramiento propio.

Cuando hayamos eliminado de nuestra mente el aferramiento propio y demás engaños, nuestras acciones serán puras.

Como resultado de estas acciones, nuestras experiencias, nuestro mundo, cuerpo y disfrutes, y los seres que nos rodean, también serán puros.

No quedará ni el menor rastro de sufrimiento, impureza ni dificultades.

De esta manera, encontraremos la verdadera felicidad en nuestra mente.


El Karma es un gran maestro, pues nos ayuda a tomar conciencia de las acciones que cometemos, pues como actúa en forma de experiencias, tendremos que experimentar los efectos de nuestras propias acciones.

Si hemos hecho acciones negativas, experimentaremos sufrimiento.

Si hemos hecho acciones positivas, experimentaremos felicidad.

Cada uno de nosotros es el responsable de las cosas que le suceden en su vida.




¿POR QUÉ EXISTE EL KARMA? 


Venimos de momentos previos de nuestra propia consciencia. Así que nos hemos creado a nosotros mismos. Es nuestra propia conciencia, que es continua, ligada a la ley de causa y efecto.

Nuestra conciencia no viene de Dios, ni de Buda, ni de nuestros padres, no es física, es mente. La conciencia no tiene principio, no ha sido creada, pero tampoco ha surgido de la nada.

Todo lo que decimos, hacemos o pensamos, es como una semilla plantada en la conciencia, que dará su fruto similar a ella. Esto es el karma.

Esta realidad, te da el dominio de tu propia vida, tú puedes cambiarlo todo.

El karma te ayuda a recordar que no hay otra mente que cree tu vida, salvo la tuya propia.


La práctica de la ley de causa y efecto es la clave para desarrollar todas las cualidades del camino a la liberación y a la iluminación.

Cuando tomas la ley del karma como lo principal en tu vida, empezarás a ser consciente de tus acciones virtuosas y no virtuosas y a desarrollar la renuncia. Porque sabrás las acciones que van a traer sufrimiento en tu vida, y ya no las harás más. Por eso, ésta es la práctica clave para llegar a la iluminación.


El karma en el budismo es una inercia natural de causa y efecto.

Si hacemos una acción determinada, ya sea buena o mala, ésta nos traerá consecuencias iguales en nuestra vida.

Por ejemplo, si una persona roba un banco y tiene éxito, es muy probable que vuelva a robar, y si una persona ayuda a un anciano a cruzar la calle, entonces es muy probable que esa persona siga ayudando a otras personas.

En ambos casos, si la experiencia no produjera buenos resultados, entonces la inercia se haría menor (el ladrón robaría menos y el filántropo ayudaría menos).

Cuando un sujeto roba un banco, esta acción quedará registrada en su mente alterando el flujo de ésta, y provocando en él una percepción errónea de la realidad (“tengo derecho a tomar sin permiso las cosas que necesito”).

En realidad este proceso sería subconsciente. Estas percepciones erróneas le condicionarán a sufrir más adelante, pues crean un estado mental propenso a la infelicidad.


El karma no sería entonces una recompensa o un castigo mágico a las acciones sino simplemente el hecho de que las acciones humanas tienen consecuencias tanto externas como mentales. Más bien serían las dos cosas juntas, es decir, habría castigo y premio, pero no de forma mágica, sino mediante consecuencias automáticas de las acciones, en un concepto que implica la reencarnación, siempre unida al karma.


Al comportarse de acuerdo con el karma, la persona debería tomar conciencia de que la búsqueda de la venganza y el mal traerá graves consecuencias en la vida diaria y en las vidas futuras. Esto permitiría aprender del sufrimiento, dominarlo y sacar provecho de él en términos espirituales para llegar al desarrollo de una vida más plena.

El sufrimiento nos ayuda a tomar conciencia de nuestras acciones pasadas, para no volver a cometerlas.

Puesto que todo acto tiene origen en la mente, el budista debe vigilar sus pensamientos y sus palabras, ya que también pueden producir bien o mal. Cada acción y palabra, buenas o malas, sería un boomerang que a veces vuelve en la misma vida y a veces en una vida futura.


El karma puede ser explicado como un fenómeno análogo a la inercia. Según esta visión, el individuo genera tendencias a través de sus causas. Un pensamiento, palabra o acción intencional, si se repite, se convierte en costumbre y condicionará una tendencia en el mismo sentido. En el futuro, las causas no necesariamente serían intencionales, sino que estarían influidas por causas previas. En este sentido, el karma constituye una influencia inconsciente, condicionante pero no determinante, pues somos siempre libres y podemos contrarrestar nuestras influencias o tendencias negativas. Aunque sean escasos en porcentaje, tenemos numerosos ejemplos de personas que han cambiado radicalmente de vida.


Karma

LOS 4 PRINCIPIOS DEL KARMA:


1. El karma es definitivo.

2. El karma se incrementa.

3. Se tiene que realizar la acción para experimentar el resultado.

4. El karma no desaparece. Para transformarlo se debe purificar.




LAS CARACTERÍSTICAS DEL KARMA:


Toda acción es creada y producirá el efecto correspondiente de manera definitiva.

Los efectos de cualquier acción acumulada se experimentarán de manera incrementada. Lo que significa que los resultados se vuelven mayores que la propia acción.

El karma o acción que no ha sido creado, no puede ser experimentado. Y el efecto de cualquier acción creada no se pierde, se experimentará.

Por eso es muy importante que no pasemos ni un solo día sin purificar el karma negativo que hayamos acumulado durante ese día.

Para purificar el karma negativo, hemos de hacer acciones positivas, virtuosas, dharma.

El sufrimiento viene de acciones acumuladas anteriormente.

Si yo he acumulado una acción en particular, nadie más va a experimentar su resultado, por lo que, al experimentar ahora mismo este resultado en concreto, me estoy liberando de una gran cantidad de karma negativo acumulado en el pasado.

Esto sirve para eliminar todos los obstáculos de la mente, incluso en los momentos más difíciles.



EL KARMA ACTÚA ASÍ:


Si tú mientes, estás creando la causa para que en un futuro nadie te crea.

Si tú robas, estás creando la causa para que te roben a ti, o puedas perder posesiones tuyas o puedes llegar a la pobreza.

Si tú te enfadas con alguien, estás creando la causa para que alguien se enfade contigo y te grite.

Si padecemos enfermedades mentales es porque en el pasado hemos molestado a los demás.

Si tenemos una enfermedad física es porque los hemos maltratado o herido con un arma, administrado medicinas equivocadas u ofrecido alimentos venenosos.

Si no hemos creado la causa kármica para enfermar, es imposible hacerlo aunque estemos en medio de una epidemia que esté causando estragos a nuestro alrededor.

Las causas principales de estar oprimidos son haber tratado con orgullo a personas de posición inferior a la nuestra, haberlos maltratado o exigido sus servicios, o haber despreciado a los demás en lugar de amarlos y haber sido bondadosos con ellos.

Las causas principales del sufrimiento de tener que separarnos de nuestros familiares y amigos son acciones como seducir a la pareja de otra persona o poner a sus amigos o trabajadores en su contra.

Por cada acción que realizamos, experimentamos un efecto similar. Si realizamos acciones virtuosas, disfrutaremos de felicidad.



LA PURIFICACIÓN:


La purificación es una práctica para eliminar el karma negativo creado durante la jornada.

Sería muy positivo realizarlo a diario porque lo más probable es que creemos karma negativo cada día.

Es posible purificar algo realizado con anterioridad.

La práctica general de la purificación comprende cuatro puntos llamados “los cuatro poderes oponentes”:


1- El poder del arrepentimiento:

No es lo mismo que la culpa, es diferente. La culpa es más emocional; es cuando nos sentimos fatal porque hemos hecho algo y nos castigamos, pensando que somos una persona horrible.

El arrepentimiento no es emocional, es más racional, más razonable y proviene de comprender el karma y creer en él, aceptarlo.

Entendemos que el karma actúa así: realizamos acciones que dejan huellas en la mente y permanecen allí hasta que en el futuro, cuando se reúnen las causas y condiciones, maduran y tenemos cierto tipo de experiencia como resultado.

Se dice que el arrepentimiento es similar a lo que sentiríamos si ingiriéramos algo venenoso sin darnos cuenta.


2- El poder del refugio:

Es una actitud o estado mental que surge cuando conocemos la doctrina de Buda. Sentimos confianza en él y en sus enseñanzas, estamos de acuerdo con ellas y decidimos seguirlas.


3- El poder del remedio:

Implica hacer algo positivo o virtuoso para neutralizar el karma negativo.

Se pueden hacer cosas virtuosas tradicionales, como recitar oraciones o mantras, meditar en el amor bondadoso o en otros aspectos.

También se pueden hacer donaciones para obras benéficas.

En general, es preciso hacer cosas positivas que beneficien a los demás; acciones caritativas, servicio desinteresado, obras altruistas. Esto es hacer Dharma. 


4- El poder de la resolución o determinación:

Generamos en nuestra mente la determinación de no repetir la misma acción en el futuro.

Desear el no repetir lo mismo, y ponerlo a la práctica, reducir las veces que la cometemos. Prometer que no lo volveremos a hacer, y mantenerlo.

Otra característica del karma es que se multiplica. Si haces algo negativo un día y no lo purificas, al día siguiente se multiplica, se vuelve peor.




LOS DISTINTOS TIPOS DE KARMA:


Los Distintos Tipos de Karma1- El karma que se origina cuando hacemos una acción, y posteriormente recibiremos el efecto correspondiente, de igual magnitud y efecto similar.

Este tipo de karma lo causamos nosotros mismos. Para evitar experimentar el efecto correspondiente, debemos purificar ese karma con el arrepentimiento, la oración y el dharma (acciones bondadosas y altruistas y servicio desinteresado a los demás).


2- El karma que arrastramos de vidas pasadas; son situaciones que nos han causado mucho sufrimiento y no lo hemos trascendido (superado). Entonces llevamos ese karma vida tras vida con la finalidad de limpiarlo, trascenderlo.

Este tipo de karma es difícil de evitar, pues la finalidad es limpiar de nuestra conciencia todo aquello que no nos sirve (negatividad, sufrimiento, apegos, egos, etc.), y la única manera de poder hacerlo es reviviendo las mismas experiencias o similares, vida tras vida, que nos han causado mucho sufrimiento, para así poder comprenderlas, trascenderlas y liberarnos de ellas.


3- El karma que pasa de generación en generación; es el karma que recibimos de nuestros padres, abuelos, antepasados. Son bloqueos energéticos, en donde el amor no fluye correctamente, y vamos heredando esos karmas a través del árbol genealógico. Una de las formas de cortar este tipo de karma son las Constelaciones Familiares, una terapia, para evitar así, vivir las experiencias de esos efectos karmáticos generados por nuestra propia familia.


4- Cada país tiene su karma colectivo; cada ciudad, cada zona geográfica. Es por eso que reencarnamos en un determinado lugar de residencia, con la finalidad de experimentar los efectos del karma (o acción) que se generó.


La finalidad real de la vida consiste en limpiar de nuestra conciencia (mente Superior) todo aquello que no nos sirve, que bloquea el fluir del amor y no nos permite ser libres y felices.


Cuando tienes Paz interior, sin sufrimientos, sin apegos, sin negatividad, la energía fluye correctamente y te manifiestas como Presencia en la más pura esencia, es cuando sientes que eres uno con el Todo, no hay separación entre tú y todo el universo.

El karma te da la oportunidad de lograr eso.





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