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Mensaje de Amor y Esperanza




El mundo necesita cambiar AHORA, no mañana. 
No esperemos más, porque ya no disponemos de un solo segundo que esperar. 
El tiempo se ha agotado. 
El Universo lo sabe, el Sol lo sabe, nuestra madre Tierra lo sabe. 
Somos parte de su naturaleza y como tal debemos saberlo también. 
Tu interior te lo indica, sólo que no quieres escucharlo. 
Agarrémosla de la mano y mostremos nuestro amor por ella. 
Seamos parte del cambio también.
El AMOR, y no el miedo, es lo que debe guiar nuestros corazones. 
Soltemos el apego al viejo mundo y abracemos al nuevo.


¡¡Despertemos!!, ¡¡Recordemos quienes somos en realidad!!


Si tras ver el siguiente video, tus ojos comienzan a brillar, y notas como tu corazón vibra; enhorabuena, estás DESPIERTO!!, o estás comenzando a RECORDAR. Continua tu camino y sigue Despertando y Recordando quién eres. Al final te darás cuenta que TÚ y YO somos la misma cosa. Que somos una única esencia en dos cuerpos distintos experimentándose a sí mismo. QUE SOMOS UNO.

¿Qué es la Kundalinî?


En el marco del hinduismo, la kundalinī es una energía invisible e inmedible representada por una serpiente (o a veces por un dragón), que duerme enroscada en el muladhara (el primero de los chakras —los siete círculos energéticos—, que está ubicado en la zona del perineo). Se dice que al despertar esta serpiente, el yogui controla la vida y la muerte.
Varias doctrinas utilizan este concepto de la kundalinī: el yoga, el tantra, el budismo, el taoísmo, el sijismo y el gnosticismo.

La Kundalinî o el poder de la serpiente son una concentración de energías divinas y primordiales cuyo despertar es la raíz y corazón del Yoga. Antes de que la interpretación de la Biblia dotara a la serpiente de calificativos maléficos, en la antigüedad se veía en ella encarnadas a las fuerzas vitales y originales siniestras que podían ser creadoras y/o destructoras. Pero sólo el hinduismo entiende que su despertar produce un éxtasis o estado de conciencia superior.

Ahora que ya conocemos los chakras entenderemos mejor el significado de la Kundalinî. Así pues la serpiente tiene su base en el primer chakra (Mûlâdhâra) enrollada tres veces y media, cinco u ocho veces alrededor de él. Y allí se encuentra dormida normalmente de modo que tras obtener la apertura de los chakras puede ser despertada con técnicas de hatha-yoga, agrupadas bajo el nombre de Kundalinî-yoga. La finalidad del yoga Kundalinî es por tanto despertar a la serpiente y desenroscarla dirigiéndola hasta el séptimo chakra para unir cuerpo y espíritu en un intento de integrar los dos principios normalmente opuestos de sexualidad y espiritualidad, fusionando sus energías dentro de un cuerpo humano individual. Así en términos tántricos estos principios serían shiva (el principio masculino) y shakti (el principio femenino).

La principal técnica para despertar a la serpiente está basada en el Prana, fuente de toda energía, vitalidad y poder que existe en forma de fluido en la atmósfera y que está presente en todo ser vivo. Y la técnica concreta utiliza el prânâyâma que es la técnica que permite dominar y dirigir la respiración hacia los puntos vitales del cuerpo. Para realizar un prânâyâma correcto existen cuatro requisitos. El primero es un lugar adecuado, preferiblemente fresco y tranquilo. El segundo es el momento adecuado, idealmente las horas que preceden al alba. El tercero es una dieta específica así como una posición adecuada donde el cuerpo ha de estar sentado y erguido con las manos sobre las rodillas y los ojos cerrados. Y el cuarto es que los canales de energía (nadis) por los cuales la respiración se introduce y se expulsa estén puros mediante unos procesos denominados shodana.

El Prana por lo tanto circula a través de estos canales situados por todo nuestro cuerpo astral denominados nadis. Para el recorrido de la Kundalinî nos interesan tres nadis fundamentales. El sushummâ que corresponde al trayecto de la médula espinal en la columna vertebral. Y el idâ y pingalâ que se enroscan entorno al primero como las dos culebras del Caduceo de Mercurio o Esculapio. De modo que tras adoptar una posición especial y detener la mente concentrándose en un punto entre las cejas, y controlando el equilibrio entre los canales de respiración idâ y pingalâ se crea un calor interior que despierta la Kundalinî. Así es dirigida hacia arriba y a medida que sus anillos se despliegan se van abriendo unas "puertas" para permitir el acceso al canal central (sushummâ). En ese momento el resto del cuerpo debe entonces desvitalizarse desviando el prana de los dos canales hacia el sushummâ. Cuando por fin la serpiente se alza se abren todos los chakras y una llama desciende para unirse a la serpiente que se eleva hacia el Sahasrâra chakra hasta ser absorbida por él. En ese momento nuestra conciencia individual se une a la conciencia universal y penetra en un estado de bienaventuranza y liberación final.

Pero la tendencia general del mortal que logra despertar a la serpiente es que la Kundalinî no permanezca mucho tiempo en este último chakra volviendo otra vez por el sushummâ hacia el primer chakra para enroscarse de nuevo y volver al estado de ensueño. Sólo el verdadero iluminado es capaz de despertarla cuando quiera y cuantas veces quiera, y hay que decir que muy pocos yoguis logran grandes resultados, pues muchos se pasan toda su vida intentando conseguir al menos un instante de la Kundalinî despierta.

La práctica concreta y explícita de la Kundalinî no se enseña así como así, son prácticas que se transmiten a alumnos adelantados y sólo debe practicarse bajo la dirección de un yogui experto, pues se considera que así como la serpiente puede resultar enormemente gratificante también es un arma poderosa y peligrosa si no se utiliza o practica del modo adecuado.

¿Qué son los Nadis?


Según la filosofía del yoga, los nadis son canales etéricos (éter en sánscrito: akasha), distribuidos en todo el cuerpo (al cual en cierto modo compondrían como haciendo un entretejido), a través de los cuales fluiría el prana o energía vital.
En la medicina china (especialmente en la acupuntura, y sus derivaciones), los nadis se relacionan con los “meridianos” o "qing" o 'king' y el Prana con el Qi (la energía).
Los antiguos tratados mencionan tres nadis principales que reciben el nombre de Sushumna, Ida y Pingala. La interrelación de estos canales se simboliza con el caduceo de Mercurio/Hermes.
La purificación de los nadis es buscada mediante ciertas posturas yóguicas (asanas) y ejercicios respiratorios (pranayama). La obstrucción de los nadis tendría como consecuencia la mala salud.
Estos tres canales están directamente relacionados con el ascenso del poder serpentino de Kundalini, fundamental en las prácticas del tantra.

El sistema nervioso humano se divide en el sistema nervioso central y el sistema nervioso autónomo. El último se divide en el sistema nervioso parasimpático (SNP*) y el sistema nervioso simpático (SNS*). El SNP es interrumpido por una brecha entre el nervio vago y la Kundalini. Esta división es simbolizada en el instrumento (el cuerpo sutil) como el vacío (ver más abajo).
Los sistemas nerviosos simpáticos izquierdo y derecho los usamos diariamente para nuestra actividad física, mental y emocional. Dentro del instrumento sutil, el Ida Nadi (Canal Izquierdo) manifiesta el SNS izquierdo y el Pingala Nadi (Canal Derecho) manifiesta el SNS derecho. Como consecuencia de la actividad del Ida Nadi se crea en la cabeza el globo del superego, que comienza en el lado izquierdo al nivel de la garganta y cubre en su mayoría la parte trasera y derecha de la cabeza. La actividad del Pingala Nadi crea otro globo, el del ego, al otro lado, cubriendo la parte de delantera e izquierda de la cabeza.
El canal central ó Sushumna Nadi manifiesta el SNP. Este sistema se gobierna a sí mismo (es autónomo). El Ser o el Espíritu es testigo de la acción del SNP que controla nuestras actividades involuntarias tales como los latidos del corazón, la respiración y los reflejos, es decir, la actividad inconsciente, en oposición a la consciente. Pese a que podemos controlar hasta cierto punto nuestras acciones simpáticas, por ejemplo podemos hacer latir nuestro corazón más rápido, no podemos conscientemente disminuir la velocidad del corazón, que es una acción parasimpática.

El Ser, que existe a este nivel, implica que no podemos recibir la Auto-Realización a través de nuestro propio esfuerzo, sino sólo a través del deseo de Dios. El Espíritu es espontáneo; tan natural y vital para nosotros como son los latidos del corazón. ¿Cuánto tiempo aguantaríamos si fuera sólo por nuestra voluntad que nuestros corazones se mantengan latiendo, o si tuviéramos que aprender a respirar leyendo un libro? El Espíritu es infinito, mientras que nuestra racionalidad es finita, por lo tanto nuestros esfuerzos también son finitos. Sólo la Kundalini puede unir la gran separación entre la ilusión y la realidad. Ella es la causa de la dicha divina, que une la atención con el Espíritu y te lleva al estado de gozo.


I.-   Ida Nadi (Línea Lunar, Canal Izquierdo)

Cualidades: Tamo guna, pasado, subconsciente.
Localización corporal: sistema nervioso simpático izquierdo.
Localización en la mano: toda la mano izquierda.
Manifestaciones: auspiciosidad, emoción, existencia, gozo, deseo.
Causas de bloqueo: letargo, hábitos, condicionamientos, superstición, fe ciega, culpa, miedo, lástima de uno mismo, soñar despiertos, drogas, una mala niñez, fuertes apegos a los hijos, tantrismo, perversión sexual, magia negra.

El canal izquierdo empieza en el Muladhara Chakra y cruza a la altura del Ajna Chakra (6) hacia el superego en la parte derecha del cerebro. Expresa el aspecto pasivo del Virata y el poder del deseo (ichha shakti). El deseo es nuestra primera fuerza motriz, el poder por el cual existimos y la causa primordial de nuestra creación o búsqueda. La emoción nace del deseo que no ha sido aún materializado. Por lo tanto, el lado izquierdo es nuestro lado emocional.
La debilidad en el lado izquierdo nos predispone a las emociones extremas, en donde nos movemos entre la euforia y la depresión. Hay muy poco sentido de la auto-disciplina y nos volvemos esclavos de los hábitos inculcados en nosotros a través de los condicionamientos. Nos volvemos muy letárgicos, refugiándonos en la pasividad y en nuestras propias obsesiones. Eventualmente, la presión sobre el cerebro crece demasiado para poder soportarla y entonces se produce una crisis nerviosa, culminando en locura, epilepsia, demencia senil.
Para corregir un lado izquierdo débil primero tenemos que equilibrarlo con el lado derecho (rajo guna). Esto implica realizar actividades que desarrollen el ego y empujen el sobredesarrollado superego al área central de la cabeza. Así pondremos más la atención hacia afuera, en el trabajo y la acción. Descartando todas las ideas de autodestrucción y autoindulgencia, materializamos el lado emocional acorde a nuestro sustento (dharma). Cuando empezamos a utilizar el lado derecho que estaba descuidado, equilibramos el lado izquierdo con el resto de nuestro ser. Ahora, cuando la Kundalini sube no vuelve a caer.
La verdadera y la más importante cualidad del lado izquierdo es la de darnos gozo (anand), que está más allá de la dualidad entre la felicidad y el dolor. El Espíritu siempre está en estado de gozo. Ese gozo se expresa en su pureza cuando la Kundalini ilumina la atención con el Espíritu. Realmente, el gozo que está latente en la creación empieza manifestarse a través de nuestro lado izquierdo. Entonces encuentras gozo irradiando de cualquier fuente de vibraciones divinas.
Tus prioridades cambian automáticamente. Los viejos hábitos y las adicciones terminan de una vez por todas, y son abandonados sin dificultad. Se establece una sensación de seguridad, y toda la culpa y los miedos imaginarios desaparecen. “Todo lo creado por la naturaleza adquiere un nuevo significado y uno empieza a disfrutar el significado genuino de cada onda de gozo que emiten.”


II.-   Pingala Nadi (Línea Solar, Canal derecho)

Cualidades: Rajo guna, futuro, supraconsciente.
Localización corporal: sistema nervioso simpático derecho.
Localización en la mano: toda la mano derecha.
Manifestaciones: respeto a uno mismo, acción, creatividad, actividad física y mental.
Causas de bloqueo: dominación, egoísmo mental, manipulación, mal genio, explotación, astucia, ciertas formas de vestir, desvergüenza, actitud de ‘hago lo que quiero’, vanidad, austeridad, ascetismo, fanatismo, racismo, nacionalismo.

El canal derecho empieza en el Svadisthana chakra, y cruza a la altura del Ajna chakra hacia el globo del ego. Expresa el aspecto activo (rajo guna) del Virata y el poder de la acción (kriya shakti).
El Pingala Nadi es el lado que crea, por el cual pensamos y actuamos, trabajamos y planeamos hacia el futuro. Cuando la demanda de energía en este lado es demasiado grande, el lado izquierdo se descuida, y el deseo de conocer el Espíritu desaparece. El paro cardíaco puede ser el resultado final cuando el ego se desarrolla en detrimento del Espíritu que, en casos como este, puede partir de su hogar que es el corazón. Cuando se suprimen los deseos naturales, el ego se vuelve aun más fuerte en la personalidad.
Las personalidades del lado derecho se vuelven muy secas, agresivas y astutas. Pierden todos los sentimientos, preocupados sólo por su crecimiento material y por tener poder sobre otros. Cualquier grado de artimañas y explotación puede ser justificado por su racionalidad. Cegados por el ego, están orgullosos de creer que engañan al mundo. Se identifican sólo con el ego, su corazón es de piedra. Creen en el poder de su propia inteligencia, pero la sabiduría y la lógica pronto se separan y la estupidez y la idiotez se vuelven un síntoma común en este tipo de personalidad.
Si sufrimos de un ego sobredesarrollado, nos podemos equilibrar moviendo la energía hacia el centro, al Sattwa Guna. Los problemas en el Pingala Nadi provienen principalmente de nuestra arrogancia de pensar que somos nosotros quienes hacemos las cosas, cuando en realidad todo el trabajo viviente está hecho por Dios Todopoderoso. Es Él quien hace germinar la semilla, es Él quien transforma las flores en frutos. Todo lo que nosotros hacemos es cambiar una forma muerta en otra. Pidamos perdón a Dios por ser tan estúpidamente egoístas y luego podemos recordar el mantra para corregir el Pingala Nadi, “Yo no hago nada.”
Cualquier actividad física o mental extrema puede paralizar el lado emocional. Hasta en la búsqueda del Espíritu, nuestros esfuerzos nos pueden llevar tan lejos sobre el lado derecho que llegamos a las áreas del supraconsciente donde tenemos visiones, como aquellas inducidas por las drogas alucinógenas. Después de la Realización, nuestra atención se centra en el Espíritu, sin realizar ningún esfuerzo para esto, y los dos lados se equilibran. Cuando los poderes del deseo y de la acción son iguales, y ese equilibrio es establecido a través de la comprensión del sustento humano (dharma), entonces la Kundalini permanece constante y nos establecemos en el Sattwa Guna (Sushumna Nadi).


III.-   Sushumna Nadi (Canal central)

Cualidades: Sattwa guna, presente, inconsciente.
Localización corporal: sistema nervioso parasimpático.
Localización en la mano: ambas manos.
Manifestaciones: sustento, revelación, religión.

El canal central comienza en el Muladhara y sube derecho hasta el chakra más alto que es el Sahasrara. Se encuentra activo sólo parcialmente al nivel humano, expresando el poder de evolución del Virata (Sattwa Guna), la virtud y rectitud (dharma) y el poder de la conciencia (jnana shakti).
Cuando se despierta por primera vez, la Kundalini asciende por el Sushumna Nadi hasta el Ajna Chakra. Cubre la parte inferior del cerebro (moordha) y después desciende como nubes que se derriten en los Nadis Ida y Pingala hasta el vacío. Llena esta área y después, los tres poderes combinados de los tres canales vuelven a ascender por el Sushumna Nadi para abrir los pétalos de loto del Sahasrara. El Espíritu, que reside en el corazón, tiene su asiento en lo alto de la cabeza, en el centro. Esta es el área de la fontanela que es atravesada por la Kundalini, el punto del yoga donde la atención se une con el Espíritu, el Bramharandhra, la puerta hacia el Brahman.
El Sushumna es el canal central para nuestra evolución. Es a través de este canal que nos volvemos conscientes colectivamente y todos los diferentes factores de nuestro Ser se integran en un todo. Hace la conexión entre nuestra mente consciente y el “auto” del sistema nervioso autónomo, el Espíritu, que es el reflejo de Dios. El Sushumna es el camino del dharma, el sendero angosto a través del cual atravesamos la puerta estrecha del Ajna Chakra para entrar en el Reino de Dios en el Sahasrara.
Por lo tanto con el Sahasrara abierto y la conexión con el Sushumna establecida, estamos abiertos a la fuente de toda la conciencia donde mora todo el conocimiento, sostenido por la fuente primordial de todo el poder (Adi Shakti). La meditación en conciencia sin pensamientos es la clave para el desarrollo de un Sushumna fuerte. Otra condición básica es disfrutar de una vida virtuosa y dhármica. Después de la Realización, trata de mantenerte en conciencia sin pensamientos todo lo posible, con la atención centrada en el Sushumna Nadi, el canal del presente eterno, donde el único tiempo es “ahora”. De esta manera, con el despertar de la Kundalini, transcendemos el tiempo y el espacio.





Vacío


Cualidades: principio del Maestro primordial.
Localización en la mano: base de los dedos y anillo externo de la palma.
Manifestaciones: fanatismo, fantasía, falsos gurus, problemas de sustento. El vacío afecta el chakra Vishuddha particularmente y también los chakras Svadisthana y Anahata.
Elemento: agua, fuego.


Dentro del instrumento, el vacío es la brecha entre la Kundalini y el nervio vago del sistema parasimpático. Representa el Bhavasagara, el océano de la Creación, oscurecido por los velos de la ilusión (Maya), ese vacío que separa nuestra conciencia de lo Absoluto hasta que no salgamos del estado de no iluminación. Representa todo el espacio y el tiempo desde el principio de la creación hasta la cúspide de nuestra evolución en la conciencia humana, y contiene los dos centros o chakras del sol (Surya) y de la luna (Chandra). El vacío es creado por el movimiento circular exterior del Svadisthana alrededor del Vishuddha.
Todos los grandes Profetas que vinieron a dar el conocimiento de la realidad suprema se encuentran aquí: Abraham, Moisés, Lao-Tse, Janaka, Nanak, Mahoma, Sai Nath de Shirdi, todos son encarnaciones del principio del Maestro Primordial (Adi Guru), y son ellos quienes nos han enseñado las formas de vida correctas que mantienen el equilibrio de nuestro dharma.
Cuando la Kundalini llena el Vacío y asciende, nuestra atención se aleja de la confusión y la Maya, y entra en la conciencia de esta realidad suprema. Este movimiento ha sido simbolizado en nuestra evolución con Moisés guiando a su pueblo a través del Mar Rojo.
Las enseñanzas de los maestros genuinos, e incluso sus nombres, producen vibraciones frescas. Si preguntamos acerca de falsos maestros o instituciones que están organizando la religión en una forma no autorizada, incluso en el nombre de las encarnaciones reales, las vibraciones se vuelven calientes o simplemente cesan. Tal falsedad conduce al fanatismo. Debido a que las vibraciones son jueces tan absolutos, puedes realmente sentir cuando algo es verdadero y cuando algo es falso.


*Referencias*
SNS: Sistema Nervioso Simpático
SNP: Sistema Nervioso Parasimpático
Ida Nadi: Canal izquierdo – Va desde la sien derecha, cruza a través del Agnya Chakra en la frente hacia abajo sobre el lado izquierdo hasta el Mooladhara Chakra izquierdo (el Chakra base)
Pingala Nadi: Canal derecho – Va desde la sien izquierda, cruza a través del Agnya Chakra en la frente hacia abajo sobre el lado derecho hasta el Swadishtan Chakra derecho (el segundo Chakra) cerca de la cadera derecha.
Sushumna: Canal central

Celia Iñiguez Sánchez: El Sistema Chakra Como Reflejo de la Consciencia


Abordar la anatomía energética humana, es decir, los chakras y sus canales subsidiarios de distribución o nadis, desde una perspectiva estrictamente científica es un reto en la actualidad. Tal vez comiencen a ser extrapolables algunos modelos de la llamada nueva física (Relativista y Cuántica).
La detección del cuerpo energético del hombre, hoy por hoy (quitando los electrodos detectores de puntos de acupuntura y la fotografía kirlian), escapa de la técnica médica actual.
El conocimiento de la anatomía energética humana está avalado por 5000 años de experiencia de Escuelas de Medicina tan prestigiosas y difundidas como la Medicina Tradicional China y la Medicina Tibetana o Ayurvédica. Esto supone que el estudio de la enfermedad, y su potencial curación, para dos tercios de los habitantes de este planeta se basa en principios energéticos.
Un sinnúmero de aplicaciones de este saber se han difundido por todo el hemisferio occidental, siendo algunos de ellos: la Acupuntura, el yoga, el tai chi chuan, el reiki..., y otros muchos que no serian eficaces sin la existencia del cuerpo energético humano, pilar en el que se basan.
No obstante, intento con este escrito establecer un modelo que se aleje de la mentalidad oriental y se acerque, por lo tanto, a la comprensión del hombre medio del occidente.
He intentado conciliar la visión animista y fisiológica del occidente y la espiritual y energética del oriente, con el objeto de elaborar un sistema integrador que sirva de soporte físico de la conciencia y del ser, es decir, que sea un trípode de sustentación del espíritu en la anatomía humana.
Este puente entre la "forma" (estructural) del occidente y el "color" (energético) del oriente persigue, básicamente, una finalidad integradora y de enriquecimiento del conocer en su más amplio sentido.
Es un trabajo basado en la analogía, pues me parece una estructura formal de desarrollo lógico, fiable y sugerente. Estableceré patrones que son observables en la naturaleza y que se reproducen en el hombre.
La naturaleza que nos rodea es un increíble texto donde, sin duda, están las respuestas de todo el porqué del hombre. El medio natural, desde mi experiencia, es un enorme y efectivo engranaje presto a contestar las incógnitas de aquél, que inquieto, pregunta.


El sistema chakra como órgano energético de consciencia

El término chakra, traducido del sánscrito, significa rueda. Y en su conjunto constituyen un sistema de órganos energéticos, es decir, no perceptibles con la visión habitual, pero indispensables en el desarrollo y mantenimiento de la manifestación y evolución del hombre en el más amplio de sus sentidos. Y en esta línea, la energía que contienen sus conos de luz gira vertiginosamente, comunicando el exterior con el interior de la esfera humana. Lo que se ha denominado sistema chakra, se activa a partir de la primera inhalación, es decir, en el nacimiento.
Son pues órganos digestivos energéticos, siendo el órgano donde se genera una energía psíquica llamada conciencia. Esta conciencia, en función de su vibración, se acumulará en tres compartimentos o cuerpos energéticos denominados por la tradición esotérica vital, astral y mental.
Pero entendámoslo bien, los chakras, al igual que sus canales de distribución subsidiarios o nadis, no son ni mucho menos exclusivos de los humanos, estando difundidos en todo el Cosmos.
Chakras posee el reino mineral, materializados en sus estructuras cristalinas geométricas. Analógicamente, chakras son las flores con las que se adorna el reino vegetal. Chakras, asimismo, poseen los animales. Chakras existen en el macrocosmos, representado, por ejemplo, a nivel planetario, por los lugares de poder o telúricos del planeta Tierra. De igual manera, los llamados puntos de acupuntura poseen la estructura y funcionalidad de un pequeño chakra. Todos estos serían chakras naturales. Existen chakras artificiales, como son las campanas de las iglesias o las pirámides de Egipto.


La forma piramidal como geometría arquetípica de los chakras

El arquetipo definitorio propio de los chakras sería la forma piramidal. Una pirámide en giro determina un cono. El número cuatro (cuatro caras de la pirámide, cuatro lados de su base) determina un tipo de frecuencia en el giro del cono que potencialmente tendría la capacidad de materializar un proyecto imaginado previamente.
La mente sería aquél "compartimento" capaz de acumular contenido mental, es decir, conocimiento, conciencia hecha memoria. La estructura piramidal sobre la materia orgánica tiene la capacidad de deshidratar, es decir, momificar la materia orgánica preservándola en su interior y evitando su putrefacción. Los pensamientos a nivel energético poseen una forma, que influida por el campo energético emanado por la geometría piramidal, provocaría la fijación de esta idea actuando a modo de grabadora. Esto es lo que ocurre con los chakras.


La conciencia humana como reflejo de la consciencia del Cosmos

El hombre es una perspectiva mental del macrocosmos. Cada ser humano está dotado de un depósito propio de energía psíquica denominado mente. Esta mente es como una red capaz de almacenar, de forma virtual, el sedimento que deja su pensar y su sentir, y al que denominamos conciencia.
El humano, a lo largo de su existencia, va depositando conciencia elaborada en varios niveles, que van desde el puramente cotidiano, que sería la perspectiva de andar por casa, hasta un nivel o escalón más elaborado que sería la conciencia espiritual.
Esta conciencia es un tipo de energía que posee una cualidad específica, y esta es que tiene la capacidad de contemplarse a sí misma a través de lo que hemos denominado núcleos de energía pensamiento-sentimiento. Cuando nosotros pensamos o sentimos algo propio y personal sobre un aspecto determinado de nuestra vida, en realidad estamos contemplándonos a nosotros mismos como un foco de visión e interpretación del Cosmos único y exclusivo. El Cosmos existe, evoluciona, y se desarrolla a través de nuestra existencia, nuestra evolución y nuestro desarrollo. Luego la conciencia existe porque se refleja, es decir, percibe el Cosmos y se contempla en él. Y el sistema chakra se encarga de obtener un reflejo de nuestra conciencia como si fuera un espejo. El sistema chakra es el espejo donde nosotros contemplamos nuestro Cosmos existencial. El ser humano, al desarrollar su vida, diferenciará de forma errónea su reflejo con lo de fuera, y se identificará con el espejo que obtiene el reflejo, es decir, con su forma y con su mente. De este modo, el ser mental humano se identificará con su cuerpo físico, con lo de dentro, y considerará ajeno a él el mundo que percibe, lo de fuera.
Pero lo que somos en realidad es toda la porción del Universo que somos capaces de percibir e interpretar de nuestra particular y única manera.

  
El árbol de la vida: Compartimentos energéticos de la consciencia

El cuerpo físico del hombre es una donación de la Madre Tierra, de nuestro planeta, depositada progresivamente a través de nuestra alimentación como si de una construcción se tratase sobre un hipotético plano energético que es nuestro patrón de diseño y que la Medicina Tradicional China llama cuerpo energético. Este depósito de material planetario es reconvertido para su uso en nuestro ser físico, comenzando este proceso a partir del útero materno, continuándose en el uso de nuestra alimentación para nuestro propio crecimiento y remodelándose y, por lo tanto, cambiando de aspecto a lo largo de nuestro ciclo vital.
La consabida frase, que a todos nos han dicho alguna vez, de polvo eres y en polvo te convertirás no es más que un recordatorio de esta realidad. Somos seres espirituales que "vivimos" en el reino de nuestra mente. Y, a través de un balcón en dicha mente, nos asomamos a una perspectiva del Cosmos que llamamos existencia. Somos seres energéticos del Cosmos que hemos anidado en nuestra Madre Tierra echando raíces, y estas raíces están constituidas por nuestro cuerpo físico, pero poseemos del mismo modo, un tallo con ramas, una porción aérea que ha de formarse a partir de las vivencias que posibilita esta raíz planetaria. Esta porción aérea, energética, serían nuestro cuerpo astral y nuestro cuerpo mental dependientes en su formación de las vivencias efectuadas en nuestro ciclo existencial planetario.
Nuestro cuerpo energético, aquél a través del cual se infunde vida y forma a nuestro cuerpo físico, al final de nuestra existencia abandona al mismo, con lo que acontece el proceso de la muerte, tras el cual el material planetario es reciclado de nuevo y reintegrado a la Madre Tierra.
En todo esto hay una unidad, una cadena de eslabones engarzados coherentemente. Y es esta: La materia evoluciona en función de una serie de procesos físicos y químicos, pero estas reacciones físicas químicas no tendrían lugar si no estuvieran animadas por un principio energético. Este principio energético es la manifestación a partir de la cual el espíritu o principio inamovible tiene la posibilidad de evolucionar, de moverse. Luego, la inerte materia se desarrolla por la función físico química, de forma análoga a como el espíritu se desarrolla a partir del principio energético. Cuando el hombre adquiera la capacidad para comprender las leyes que unen el eslabón de la física y la química con el principio energético vital humano habrá obtenido una pista a partir de la cual su mente se puede deslizar comprendiendo, desde sus porciones más materiales, hasta sus porciones más místicas y espirituales. Pues desde la estructura molecular del aminoácido hasta el espíritu, en el ser humano existe una unidad desarrollada en varios estados o niveles de forma análoga a cómo la estructura molecular de lo que denominamos agua se puede manifestar de forma sólida o como hielo, líquida o gaseosa, dependiendo de las leyes físico químicas y energéticas que se establezcan en el entorno en ese momento determinado.
El humano posee igualmente varios niveles manifestativos. Ya hemos he de la manifestación planetaria o cuerpo físico como raíz, a la que le seguiría el principio energético o aéreo que estaría constituido por el tallo y las hojas del ser.
Este principio energético, en el hombre podría estructurarse en tres compartimentos diferentes, inter penetrados de forma digamos virtual desde la raíz, cuyo contenido serían formas estructuradas de energía conciencia. Estas formas estructuradas son tres compartimentos energéticos llamados cuerpos vital, astral y mental.
A lo largo de la experiencia existencial el hombre, en la elaboración de su cotidiano pensar y sentir, va formando ladrillos de núcleos de energías pensamiento-sentimiento de diversos niveles vibracionales que depositados de forma organizada constituyen los cuerpos energéticos de la conciencia humana. Estos cuerpos se van construyendo progresivamente, y cada uno tiene un nivel vibracional donde los ladrillos de la conciencia se van depositando en función de esa afinidad vibracional.
El nivel más cercano vibracionalmente al cuerpo físico o raíz sería el cuerpo etérico, que alberga información conciencia que atañe a nuestro diseño y remodelación física, y donde se organiza la energía que anima la funcionalidad del cuerpo físico desde su perspectiva más puramente vital. Recoge ladrillos de conciencia trabajados por los chakras inferiores principalmente.
El segundo nivel es el cuerpo astral. Este establece su percepción del Universo como manifestación dual. Organiza energía conciencia que percibe el entorno y lo interpreta emocionalmente: se identifica con él si le agrada o no se identifica con él si le desagrada. La construcción del ladrillo es pues emocional y se hace a partir de sensaciones, juicios y elecciones basadas normalmente en preconceptos culturales o vivenciales anteriores. La interpretación astral o emocional de la vida obligará casi necesariamente a tomar partido a la mente humana, sumergiendo al hombre en un mundo de lucha activa y continua entre facciones contrarias que lo sumergirán en multitud de ocasiones en paradojas psíquicas a la búsqueda de un permanente equilibrio. El cuerpo astral está construido por los ladrillos emocionales fabricados principalmente por los chakras medios, estando estos muy relacionados con el ego humano.
El tercer compartimento corresponde por analogía a las ramas del cuerpo mental, donde los ladrillos de la conciencia se fabrican en un proceso de integración de la vivencia aparentemente dicotomizada de lo astral. Percibe el entorno como una unidad integral. La conciencia mental superior trabaja en la percepción, la observación y la comprensión, y deja que cada cosa evolucione por sí misma. Lejos de la lucha de facciones comprende e integra cada perspectiva y acerca al hombre al no hacer haciendo de la filosofía taoísta. La estructura energética del cuerpo mental está trabajada por los chakras superiores principalmente.
Estos tres cuerpos energéticos interpenetran polidimensionalmente el cuerpo material o físico, y constituyen su forma psíquica o psicoforma. El sistema chakra, a modo de corchete, los une como un anclaje integrador y una zona de tránsito donde las energías fluyen continuamente.


Niveles de consciencia del hombre: El siete como fragmentador de un universo en octavas

El ser humano percibe un universo fragmentado en siete niveles o bandas de frecuencias vibracionales. Así, captamos siete colores, componemos melodías con siete notas y empaquetamos nuestro tiempo en ciclos de siete días. Esto no es casualidad, pues el tiempo cósmico podría concebirse como las unidades de tiempo determinadas por los ciclos naturales. Estos ciclos, fragmentados de siete en siete, también tienen un reflejo en la anatomía humana. El ser humano es una conciencia colectiva de miríadas de conciencias celulares agrupadas en conciencias colectivas que forman los tejidos, y estas a su vez se agrupan en órganos... y así progresivamente hasta unificarse en la conciencia de ese ser humano.
La unidad de conciencia colectiva humana se divide en siete niveles, en los que cada uno de ellos está regido por un chakra principal que se constituye en el cerebro energético que organiza la conciencia energética de las células y órganos incluidos en su ámbito de influencia.
El órgano energético de la conciencia humana o sistema chakra interrelaciona los siete niveles de conciencia colectiva organizados en cada chakra, integrándolos en el ser energético hombre, materializando posteriormente la conciencia física a partir de él. El destilado energético, efectuado por la red energética de los chakras, es vertido a la red funcional neuronal, donde es unificada en el sistema nervioso humano y "materializada" posteriormente en conciencia física.

  
La partitura humana en la sinfonía cósmica

El Cosmos es una conciencia viva que late en cada ciclo de la naturaleza mientras se contempla a sí misma. El hombre es un ser integrado en esta conciencia cósmica, que se contempla a sí mismo desde una perspectiva única e irrepetible. Cada chakra dota al hombre de un ángulo diferente de captación de su existencia.
Desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China, el ser humano es aquél que une lo celeste con lo terrestre. Es decir, la conciencia del hombre unifica al ser material con el ser espiritual a través de energías-conciencia que evolucionan a partir de los siete chakras principales. Cada vivencia humana es percibida en siete niveles, uno por cada chakra principal, cada uno de ellos destilará un producto vivencial correspondiente a ese nivel de consciencia, y todos formaran la consciencia hombre.
De los siete, el primero o base y el último o corona son únicos y se encuentran en el eje central que corresponde más o menos con la columna vertebral. Los otros cinco son dobles, con una porción anterior relacionada con la mente consciente y otra posterior relacionada con la inconsciente.
El chakra base o primero, relacionado con la energía vital y el instinto de supervivencia individual, recibe la energía integrada desde nuestra "toma de tierra" planetaria.
Esta energía es dicotomizada en el segundo chakra, donde se establece el principio bipolar, que reunificado produce la vida. Luego el segundo chakra está relacionado con la procreación.
La fuerza dual asciende y se organiza en el ego o principio mental que identifica a cada hombre. El tercer chakra pues, materializa el ego humano, coordinando energéticamente los procesos de nutrición y asimilación de los alimentos físicos, que determinarán la forma física individual paralelamente a la organización de las energías psíquicas, que constituirán la mente individual o ego y que albergarán en dicho cuerpo físico. El alimento que transporta la energía del Sol pasa a formar parte de nuestra unidad existencial o ego que, distribuido por el torrente sanguíneo, otorga entidad psíquica unitaria a toda la conciencia colectiva celular de dicho cuerpo físico. Al tercer chakra se le llama también solar.
Los tres chakras que siguen son chakras superiores.
El centro de conciencia corazón o cuarto chakra, alberga el principio espiritual de cada hombre limitado en la caja del tiempo de nuestro cuerpo físico, donde el latido del corazón y el ritmo respiratorio reflejan la estancia limitada en tiempo y espacio de cada existencia. La conciencia del ego se expande y unifica con el principio vibracional espiritual de este chakra.
Es en el quinto chakra donde se comienzan a unificar los ciclos de la bipolaridad, manifestándose esto en la síntesis de la conciencia dual de este chakra: El pensamiento se concretiza en la palabra, el verbo que unifica y precede a la acción del hombre. Es el chakra materializador del pensamiento y de los sueños del hombre. Cuando el hombre adquiere el nivel de conciencia integrador del mental superior tiene la capacidad de contemplar el Universo como un lugar exuberante donde todo es posible y reina la abundancia. También se le llama centro de la cornucopia o cuerno de la abundancia, y es un camino en el despertar místico del hombre.
El sexto chakra organiza la conciencia mental, aquella que es testigo y comprende la paradoja vivencial, integrándola. Es la conciencia que percibe sin identificarse con facción alguna. Cuando el hombre focaliza su conciencia en el principio vibracional de este chakra desarrolla la conciencia espiritual, que percibe el Cosmos y la realidad tal cual es, y se reconoce en él. Es aquí cuando adquiere la capacidad de reconocerse en su reflejo o autoconciencia, unificando su ser espiritual a su ser mental a partir de la apertura del séptimo chakra o corona, que es la puerta dimensional que nos une a nuestro ser en la perfección, lo infinito y lo eterno.
Cada chakra, desarrollado, destila un principio vibracional propio, una nota. Cada chakra es una flor en el árbol de la vida del hombre, por el que proyecta su irrepetible aroma al jardín del Cosmos.

*** Por Celia Iñiguez Sánchez.

¿Qué es la Meditación?

                 “Cuando la mente se ha calmado, aparece el Yo en su verdadero estado y no tenemos que hacer el más mínimo esfuerzo para percibirlo”.
 (Swami Paramananda)

Nuestra mente es, en verdad, casi la única fuente de nuestros placeres y dolores, de nuestros fracasos y éxitos, de nuestro bienestar y de nuestras enfermedades, por ello nuestro deber es entenderla y vigilarla para que no domine nuestras vidas si deseamos vivir plenamente la vida. Éste es el lema de la meditación.
Carl Jung lo explicaba muy bien en la teoría de la "sombra" que todos llevamos dentro. En ella nos hacía llegar parte de sus enseñanzas con Freud. Jung llama "sombra" a nuestro ego, que está en completa relación con nuestra mente y con nuestro subconsciente donde se esconden todos nuestros monstruos que hacen de nuestra vida diaria un vaivén de emociones como la envidia, temor, alegría, tristeza, nervios, odio, vergüenza,... y que a su vez nos provocan diversas reacciones y acciones que nos mantienen en constante estrés interno, muy lejos de la paz interior que nos merecemos.
Pero esa es sólo una parte de nosotros, nuestra personalidad, no nuestro total. Por ello además de un ego, que podríamos decir que radica en el exterior de nosotros, existe un SER, lo que los hindúes y otras corrientes denominan YO SOY, que muy bien puede compararse con nuestro espíritu o nuestro centro. Esa parte de nosotros es totalmente pura, divina, perfecta y sabia. Es nuestro Yo verdadero.
Para entenderlo mejor, podríamos imaginarnos a nosotros mismos como una cebolla. Cada capa de la cebolla representaría a una parte de nuestro ego, de nuestra mente que deberíamos ir retirando poco a poco hasta llegar al corazón de este alimento que representaría a nuestro verdadero ser, allí oculto entre tanta capa, pero sustentador de todas ellas.
Cuantas más capas lográsemos quitar más nos acercaríamos a nuestro yo verdadero y por lo tanto mejor entenderíamos las cosas que nos suceden, quienes somos, qué hacemos aquí, cuál es el comportamiento adecuado, qué camino coger para no equivocarnos... y un sin fin de información verídica sobre las verdades universales en relación con nosotros y nuestra vida y con los demás y la suya. Cuanto más consigamos profundizar, cuanto más cerca estemos de nuestro ser o nuestro centro más conocimiento verídico obtendremos y por lo tanto nuestra capacidad de discernimiento será mayor consiguiendo que las emociones externas dejen de afectarnos, de manejarnos como marionetas, o como dirían los más teóricos, de alienarnos en los demás.
Así pues, ésta es la finalidad de la meditación, conseguir despejar nuestro ego y las imágenes mentales ficticias que creemos reales, para abrir el camino de nuestro ser a la consciencia, y conseguir estar el máximo tiempo posible actuando desde nuestro centro y no desde nuestro ego llevando así el entendimiento y la perfección a nuestras vidas.
Esto no significa que nuestra mente sea inútil, mentirosa y no traiga nada más que problemas. Lo que ocurre es que debemos entender que la mente ha de ser una herramienta más de la que disponemos para aprender en nuestra vida, y nunca dejar que la dirija ella sola, sino acompañada de nuestro ser y corazón.
Existen dos tipos de meditación narrados en los textos yóguicos a partir del primer milenio de nuestra era: la meditación informal y la meditación formal.
 La meditación informal tiene como objetivo la absorción total de uno mismo, la conexión absoluta con el cosmos y la comprensión total, pero es realmente difícil realizarla y pocos logran conseguirlo, por ello surgió la meditación formal en la que centramos la atención en un determinado objeto, sentimiento o idea elevados. Lejos siempre de cualquier deseo. De todas formas hoy en día se han descubierto numerosas técnicas más provenientes de todo el mundo, antiguas o nuevas. Aquí te propongo una de las más tradicionales.


PRÁCTICA DE MEDITACIÓN
Antes que todo, debes aprender a concentrarte y a visualizar un objeto, idea o sentimiento. Para comenzar con esta práctica es conveniente que realices el pequeño ejercicio que te propongo, todos los días, durante 5 minutos:
I)
1. Busca un lugar tranquilo y sitúate en una posición en la que te encuentres cómodo, pero con la columna vertebral recta.
2. Respira profundamente tres veces, y después comienza a respirar rítmicamente.
3. Comienza a observar detenidamente y sin distracción alguna un objeto que pondrás a tu alcance y que para ti represente algo elevado, como ejemplo utilizaremos la llama de una vela, pero también puede ser cualquier símbolo que para ti sea sagrado.
4. Tras un minuto de observación continua, pero relajada, y sin ningún pensamiento externo (sólo observar), cerraremos los ojos e intentaremos reproducir el objeto, en nuestro caso la llama de la vela en nuestra mente. Dibuja su contorno, su color, su luz, siente su calidez, ... Procura mantener la imagen el tiempo que puedas, pero si no eres capaz o te cuesta mucho porque la mente se te va a otros pensamientos, vuelve a abrir los ojos y observar el objeto, repitiendo la misma operación hasta que puedas mantenerla sin problemas.
5. Repite el ejercicio todos los días hasta que veas que dominas perfectamente la concentración y visualización, incluso sin el objeto delante. Cuando por fin hayas adquirido la capacidad de visualización y concentración comienza con un pequeño ejercicio de meditación.

II)
1. En un lugar tranquilo y en una posición cómoda, pero con la espina dorsal erguida, comienza a respirar rítmicamente.
2. Empieza a visualizar el objeto elegido y cuando lo tengas fijado perfectamente en tu mente con los ojos cerrados comienza a reflexionar sobre sus cualidades con un cálido sentimiento de afecto. Pondera su significado simbólico. En el ejemplo de la llama podemos reflexionar sobre la luz divina y eterna, que despeja toda oscuridad de nuestra vida, que aporta claridad, ... En fin, todo lo que se nos vaya ocurriendo. De modo que ya estás meditando, en nuestro ejemplo sobre la luz.
3. Es muy probable que en las primeras veces nuestro pensamiento se vaya desviando del origen, por ejemplo al pensar en la llama como luz quizá se nos venga el recuerdo de que tenemos que pagar su factura, comprar una bombilla, ... Es lo natural cuando empezamos, así que si eso nos sucede, procuraremos volver a relajarnos y respirar rítmicamente para comenzar de nuevo con la visualización y meditación. Cuando ya consigas dominar esta pequeña meditación estarás preparado para comenzar con ejercicios de mayor profundidad como el que te proponemos.

III)
1. En un lugar tranquilo adoptarás la posición de meditación por excelencia: piernas cruzadas, con ambas rodillas tocando el suelo y la columna vertebral en posición vertical. Las manos se colocan en posición "dhyana mudra" (sello de meditación), en la que la mano izquierda descansa con la palma hacia arriba sobre las piernas dobladas, y la mano derecha está colocada encima, con la palma hacia arriba, ambas con las yemas de los pulgares tocándose.
2. Visualiza el objeto que has escogido, en nuestro caso utilizaremos la llama de la vela. Una vez que lo tengas fijado en la mente, comienza con la pequeña meditación que practicaste antes reflexionando sobre lo que representa.
3. Una vez que sientas completa dicha meditación integra el objeto en ti, lo que has meditado en ti. Por ejemplo visualiza la llama en tu corazón y cómo irradia luz a todo tu ser, cómo se va expandiendo, cómo va disipando la niebla que hay a tu alrededor, cómo llega a todos los rincones oscuros, irradiando afecto hacia todos los seres, disipando toda sensación que no sea amor, disolviendo la imperfección y la enfermedad... Sigue profundizando hasta donde puedas llegar. Incluso a la unión de tu luz con la luz del cosmos.

Cuando consigas dominar un objeto determinado, como la llama de la vela puedes escoger otro e incluso integrarlo al anterior. Pero recuerda hacerlo sólo cuando ya hayas dominado el primero. Cuando veas que dominas la técnica sin problemas puedes intentar meditar sobre ideas abstractas, pero teniendo sumo cuidado en escoger asuntos positivos, buenos, nobles y elevados.


KUBERA MUDRA
Este mudra suele ser el primero que se aprende y, de hecho, pocas personas saben que realmente es un mudra muy poderoso. Se ha hecho especialmente famoso porque a mucha gente se lo han enseñado para encontrar aparcamiento, pero tiene muchas más propiedades. Su fuerza se deriva de la conexión de la energía de los tres primeros dedos y se ve potencializado cuando se hace con las dos manos.
Este mudra es algo mágico pues realmente no tiene una propiedad concreta mas la de concentrar toda la energía del cuerpo, la mente y el espíritu en algún deseo concreto, sea del tipo que sea, ayudando a conseguirlo.
Puedes realizarlo en una mano o en las dos, teniendo más potencia si lo realizas en ambas. No requiere de una posición corporal concreta de manera que puedes realizarlo tanto tumbado, sentado, o como quieras.
Para formar el mudra sólo tienes que juntar las yemas de los dedos gordo, índice y medio; y doblar hacia el centro de la palma de la mano los dedos anular y meñique.
Te recomiendo que acompañes este mudra con alguna visualización sobre lo que deseas o alguna afirmación e incluso con algún decreto.


AL HACER TUS PETICIONES, O AL HACER UN DECRETO
Si piensas en el poder de Dios, verás que es infinito.  Piensa que la tarea de los arcángeles y de las legiones de luz consiste en obedecer tus órdenes, tus oraciones, tus decretos, respondiéndote, cumpliendo con ellos mientras que pidas este acuerdo con la voluntad de Dios.
Mientras bendigas a la Vida, pidiendo la protección de Ella, pidiendo curación y sanación, Dios te responderá por medio de sus ángeles, de acuerdo con lo que es lícito, con Su propia voluntad para ti, con tu karma.
Algunas veces, nuestro karma exige que suframos durante un tiempo, como Jesús sufrió en y con su cuerpo por un tiempo, para que podamos obtener una mejor resurrección.
No nos enojemos con Dios en caso de que no cumpla nuestras peticiones, ya que sólo Él sabe si correspondían para nosotros o no, de acuerdo a nuestro karma y nuestros procedimientos en nuestra vida.  Nos dirigiremos a Él, haciendo nuestras peticiones, entregados y agradecidos por cualquier cosa que sea la respuesta o resolución que nos dé, por las lecciones que debamos aprender en la vida.
Cuando hagas una petición o des un decreto, no debes, ni tienes que reducirte a tu mundo.  Recuerda que, las que emitas desde el centro de tu corazón, pueden alcanzar, fácilmente, tanto a una persona, como al total de los habitantes de este hermoso planeta en que vivimos.

¿Qué es el Feng Shui?



Su Doctrina

La doctrina del feng shui se basa en la existencia de un aliento vital o Chi (Qi) cuyo flujo se ve modificado por la forma y disposición del espacio, las orientaciones (puntos cardinales) y los cambios temporales. Algunas escuelas de feng shui ponen el énfasis en el estudio de las formas: las montañas, los ríos, la estructura de la vivienda o lugar de trabajo, la ubicación de un cuarto de baño, cocina, habitación, etc., hasta la colocación de los muebles. Otras escuelas enfatizan, en cambio, el uso de la brújula; aunque en la actualidad la tendencia es considerar tanto la forma, como la orientación conjuntamente.


La forma de las montañas o el paisaje, en general, se describe sobre la base de los llamados "Guardianes Celestiales": el Dragón, el Tigre, la Tortuga o el Guerrero Oscuro y el Fénix. Estos nombres derivan de antiguas constelaciones que dividían el cielo en cuatro sectores, de allí el adjetivo de "celestiales". Los cuatro guardianes se disponen en forma de cruz; la Tortuga atrás, el Fénix delante, el Dragón a la izquierda y el Tigre a la derecha. La localización ideal es aquella que tenga una Tortuga ubicada hacia el lado del que provienen los vientos más intensos y agua en el lado opuesto (Fénix); ya que el viento (feng) dispersa el Chi (Qi), mientras que el agua (shui), lo acumula. El geomante, además, debe encontrar al Dragón, una figura mítica relacionada con el movimiento del agua. La niebla matinal, por ejemplo, representa el aliento del Dragón: allí donde tarda más en dispersarse es donde las condiciones para la acumulación del Chi (Qi) son mejores. El estudio se completa hallando las líneas llamadas "venas del Dragón" y ciertos puntos especiales sobre estas venas llamados "el nido del Dragón".


Según el libro de las sepulturas (Zang Shu), escrito por Guo Pu (276-324) durante la Dinastía Jin, la energía Qi o Chi, se dispersa cuando viaja a través del viento y termina al encuentro del agua. Si este "flujo" de la energía termina en el agua que contiene el cuerpo, sería perfecto porque toda esa energía se queda en nuestro ser y trae mejor salud y felicidad.
Por otro lado, el feng shui considera cuidadosamente las orientaciones, ya que de cada punto cardinal emana una energía determinada. La interpretación de estas energías se basa, primariamente, en un símbolo llamado Ba-gua (ocho trigramas).
Algunos edificios famosos creados, conforme a los principios del Feng Shui, son: El Banco de Inglaterra, la empresa British Telecom, la empresa Virgin en Inglaterra, el edificio World Trade Center de Nueva York, el Museo Guggenheim de Nueva York, el Zhong Hedian de la Gugong o ciudad prohibida de Pekin, el Banco de Hong Kong y el Banco de Shangai, entre otros.
Si bien la práctica popular del feng shui apela a ciertos objetos como móviles, campanas, estatuas, Budas, dragones, tigres, bolas de cristal, flautas chinas, bambúes, piedras, etc., para algunos practicantes del feng shui clásico estos objetos no afectan al Chi (Qi) y no están dentro del ámbito de Feng Shui.





Yin y Yang
La idea del Yin Yang es fundamental para el feng shui, que es la idea de opuestos sin oposición. Son complementarios y se necesitan mutuamente para existir. Los cambios constantes de interacción de yin y yang dan lugar a la infinita variedad de patrones de la vida. La proxima tabla subraya la necesidad básica de cada principio:


El Feng Shui, como otras artes chinas, tiene su fundamento en el I Ching. El I Ching o libro de las mutaciones, se basa en la interpretación de los trigramas o kuas. El arreglo llamado Pa Kua, que significa literalmente en chino "los ocho Kuas" (Pa significa ocho), es el fundamento de todas las escuelas de la brújula. Los kua o trigramas, son los siguientes: Chien, Tui, Li, Chen, Kun, Ken, Kan y Sun. Cada Kua representa una serie de correspondencias.  Entre ellas: una orientación, una parte de la naturaleza, una parte de nuestro cuerpo, un miembro de la familia, etc.
Las ocho partes o direcciones del Bagua (o Pa Kua) son asociadas con los siguientes elementos:

  • Norte - agua
  • Sur - fuego
  • Este - madera
  • Oeste - metal
  • Noroeste - metal
  • Noreste - tierra
  • Sudoeste - tierra
  • Sudeste - madera

Cada Chi(Qi) proveniente de un distinto punto cardinal que busca su opuesto para encontrar armonía.  Por ende, el qi del sur busca el qi del norte para equilibrarse; de la misma manera que el qi oriental busca el qi occidental, y así sucesivamente.


Algunos autores sostienen que para practicar el feng shui adecuadamente en el Hemisferio Sur, el PaKua debe ser invertido sobre su eje horizontal, es decir, que el noroeste, norte y noreste pasan a ser respectivamente sudoeste, sur y sudeste. Esta visión no es compartida por los maestros más importantes del feng shui, ya que el PaKua que vemos en la figura es sólo uno de los órdenes posibles llamado del Cielo Posterior. Existe también un orden del Cielo Anterior y toda una serie de correspondencias y relaciones entre los Kua y no es posible modificar un orden sin tener en cuenta todos los demás. Por lo tanto la postura mayoritariamente aceptada es que el PaKua tiene validez universal, independientemente de los hemisferios.

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