¿Corazón o Ego en el Amor?


La pareja es mucho más que la unión de dos personas que quieren compartir su vida. Se trata de una unión muy especial donde se involucra al corazón. El corazón tiene su propia forma de sentir y de actuar que se distancia absolutamente de nuestro ego. Muchas veces parece que nuestro corazón se moviera sin nuestro consentimiento en cuestiones de amor, parece que nos impulsara a actuar o hablar por cuenta propia y nos sorprende.
Cuando el amor ha llamado a nuestra puerta, se abre un mundo nuevo donde el corazón comenzará a reinar sobre el ego. Al formar una pareja se ha creado el mejor terreno para que nuestro corazón despliegue todo lo que es y es la mejor oportunidad que tenemos para comenzar a empequeñecer a nuestro ego. Mientras más nos neguemos a este proceso, mas desestabilizados y vulnerables nos sentiremos, más doloroso puede resultar el juego.
Con mucha frecuencia nos hemos preguntado ¿qué me pasa que no puedo negarme? ¿Qué tiene él o ella que no puedo imponerme? ¿Qué fuerza me domina que no puedo hacer esto o aquello? ¿Qué es lo que me domina? Esas son señales de peleas entre el ego y el amor.


Pocas son las parejas que comienzan su relación con el corazón abierto de par en par. Generalmente será una práctica que iremos haciendo en el tiempo, con paciencia, con confianza, con seguridad y con libertad. Dejar que el corazón tome la batuta no nos resulta fácil, ya que nuestro ego se niega a dejar de existir, siente temor a esta postergación y piensa que morirá.
A medida que vamos viendo y reconociendo las diferencias de los dos mundos que se unen en la pareja, van apareciendo nuestros hábitos de reacción aprendidos a lo largo de nuestra vida. Si no estamos acostumbrados a dejarnos guiar por el corazón, nuestros pensamientos y actitudes se acercaran más a las reacciones propias del ego, el que se encargará de complicar la comunicación al interior de la pareja, enredándolo todo y haciendo que cada conversación sea fuente de más separación en vez de unión. Si dejáramos actuar al corazón veríamos lo sencillo que es para él resolver cualquier situación. Sin embargo, mientras más lo querremos dejar de lado, mas complicado se nos torna lo que queremos resolver. Para el corazón es tan fácil hablar de su verdad y para el ego es casi imposible.


El ego tiene buenas intenciones, siempre quiere protegernos de un riesgo, del riesgo de ser dañados(as), del riesgo de perder, del riesgo de no ser considerados(as), del riesgo que nos dejen de querer, del riesgo de ser abandonados(as) y muchos más. El ego tiene las mejores intenciones, pero lamentablemente tiene una visión muy pequeña de la realidad y sus consejos serán limitados a una realidad muy parcializada de la situación. Dejarse aconsejar por el ego, es contar con una ayuda que nos puede dejar aun mas confundidos y perdidos. Sentir que debemos protegernos no es el consejo más adecuado, ya que en los planos del amor nosotros somos invulnerables y jamás estamos en riesgo.
El amor, el amor verdadero no puede tener miedo. El amor se da solo por el hecho de sentirlo dentro, aunque la otra persona no lo quiera recibir. ¿Quién te puede abandonar? Puedes decir que el otro no quiso aceptar tu amor, pero ¿Por qué puedes decir que te abandono? Nadie puede abandonarte, solo puede preferir no estar allí. Ese alguien no te pertenece, es libre como el viento y no puedes amarrarlo de ninguna manera. ¿Cómo puede abandonarte?
Cuando comprendemos que nuestra pareja está con nosotros, por su propia voluntad, todo cambia. Entonces podemos agradecer que esté allí para compartir y habrá celebración mientras esté. Nos empeñaremos en crear la mejor manera de disfrutar mientras esté, nos dedicaremos a alimentar la relación con miles de detalles, nos sentiremos agradecidos por la oportunidad de experimentar su compañía. Si se presentara algún inconveniente diríamos: ¿qué puedo hacer por ti para que esto sea mejor? ¿Qué puedo aportar para mejorar? Bajo esa libertad le damos la oportunidad al corazón para que guie nuestros pasos, nuestras palabras y nuestras acciones. El corazón, siendo más sabio que el ego, se esforzará por resolver todo bajo la luz de la verdad, queriendo profundizar en el tema en cuestión, hasta ver la solución.
El ego, bajo su mirada de miedo diseñará una y mil estrategias para que no se concrete ninguno de sus temores, pedirá explicaciones, ocultará situaciones para no complicar las cosas, presionará para que se produzcan cambios, algunas veces mentirá para evitar problemas, elevará la voz para imponerse y exigirá respuestas que le satisfagan. Querrá asegurase de que nada de lo que teme pueda hacerse realidad. El ego no puede ver más allá del miedo y te puede llevar al extremo de complicar las cosas de tal manera que pueden encontrase dos seres distanciados por un abismo bajo el mismo techo y en la misma cama. Cuando sucede esto, puedes llegar a sentir que tu pareja es un monstruo deformado que te asusta, un ser duro de entender, difícil de manejar y que podrías llegar a detestar.


Cuando los corazones están dispuestos a abrirse, se encontrarán dos seres en crecimiento dispuestos a aprender y lo harán. Tu corazón te llevará más lejos que el ego, te llevará a terrenos nuevos donde muchas veces te sentirás en riesgo, pero podrás confiar siempre en él. Si el amado(a) no acepta tu amor no habrá problemas, serás maduro para comprender que eso es así y que está en su derecho divino el no hacerlo. Sin embargo, ¿Qué corazón querría dejarte si tú estás lleno de grandeza, armonía, paz y amor? Esa es la trampa del ego. Te dice que te protejas del miedo y el miedo te hace perderlo todo.
Cuando te sientas dominado por esa fuerza que te hace sentir incómodo, manipulado y fuera de control, la sabiduría del amor preguntará ¿qué puedo hacer? Y sabrá que hacer.
El corazón sí que sabe...
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¿Qué es la Kundalinî?


En el marco del hinduismo, la kundalinī es una energía invisible e inmedible representada por una serpiente (o a veces por un dragón), que duerme enroscada en el muladhara (el primero de los chakras —los siete círculos energéticos—, que está ubicado en la zona del perineo). Se dice que al despertar esta serpiente, el yogui controla la vida y la muerte.
Varias doctrinas utilizan este concepto de la kundalinī: el yoga, el tantra, el budismo, el taoísmo, el sijismo y el gnosticismo.

La Kundalinî o el poder de la serpiente son una concentración de energías divinas y primordiales cuyo despertar es la raíz y corazón del Yoga. Antes de que la interpretación de la Biblia dotara a la serpiente de calificativos maléficos, en la antigüedad se veía en ella encarnadas a las fuerzas vitales y originales siniestras que podían ser creadoras y/o destructoras. Pero sólo el hinduismo entiende que su despertar produce un éxtasis o estado de conciencia superior.

Ahora que ya conocemos los chakras entenderemos mejor el significado de la Kundalinî. Así pues la serpiente tiene su base en el primer chakra (Mûlâdhâra) enrollada tres veces y media, cinco u ocho veces alrededor de él. Y allí se encuentra dormida normalmente de modo que tras obtener la apertura de los chakras puede ser despertada con técnicas de hatha-yoga, agrupadas bajo el nombre de Kundalinî-yoga. La finalidad del yoga Kundalinî es por tanto despertar a la serpiente y desenroscarla dirigiéndola hasta el séptimo chakra para unir cuerpo y espíritu en un intento de integrar los dos principios normalmente opuestos de sexualidad y espiritualidad, fusionando sus energías dentro de un cuerpo humano individual. Así en términos tántricos estos principios serían shiva (el principio masculino) y shakti (el principio femenino).

La principal técnica para despertar a la serpiente está basada en el Prana, fuente de toda energía, vitalidad y poder que existe en forma de fluido en la atmósfera y que está presente en todo ser vivo. Y la técnica concreta utiliza el prânâyâma que es la técnica que permite dominar y dirigir la respiración hacia los puntos vitales del cuerpo. Para realizar un prânâyâma correcto existen cuatro requisitos. El primero es un lugar adecuado, preferiblemente fresco y tranquilo. El segundo es el momento adecuado, idealmente las horas que preceden al alba. El tercero es una dieta específica así como una posición adecuada donde el cuerpo ha de estar sentado y erguido con las manos sobre las rodillas y los ojos cerrados. Y el cuarto es que los canales de energía (nadis) por los cuales la respiración se introduce y se expulsa estén puros mediante unos procesos denominados shodana.

El Prana por lo tanto circula a través de estos canales situados por todo nuestro cuerpo astral denominados nadis. Para el recorrido de la Kundalinî nos interesan tres nadis fundamentales. El sushummâ que corresponde al trayecto de la médula espinal en la columna vertebral. Y el idâ y pingalâ que se enroscan entorno al primero como las dos culebras del Caduceo de Mercurio o Esculapio. De modo que tras adoptar una posición especial y detener la mente concentrándose en un punto entre las cejas, y controlando el equilibrio entre los canales de respiración idâ y pingalâ se crea un calor interior que despierta la Kundalinî. Así es dirigida hacia arriba y a medida que sus anillos se despliegan se van abriendo unas "puertas" para permitir el acceso al canal central (sushummâ). En ese momento el resto del cuerpo debe entonces desvitalizarse desviando el prana de los dos canales hacia el sushummâ. Cuando por fin la serpiente se alza se abren todos los chakras y una llama desciende para unirse a la serpiente que se eleva hacia el Sahasrâra chakra hasta ser absorbida por él. En ese momento nuestra conciencia individual se une a la conciencia universal y penetra en un estado de bienaventuranza y liberación final.

Pero la tendencia general del mortal que logra despertar a la serpiente es que la Kundalinî no permanezca mucho tiempo en este último chakra volviendo otra vez por el sushummâ hacia el primer chakra para enroscarse de nuevo y volver al estado de ensueño. Sólo el verdadero iluminado es capaz de despertarla cuando quiera y cuantas veces quiera, y hay que decir que muy pocos yoguis logran grandes resultados, pues muchos se pasan toda su vida intentando conseguir al menos un instante de la Kundalinî despierta.

La práctica concreta y explícita de la Kundalinî no se enseña así como así, son prácticas que se transmiten a alumnos adelantados y sólo debe practicarse bajo la dirección de un yogui experto, pues se considera que así como la serpiente puede resultar enormemente gratificante también es un arma poderosa y peligrosa si no se utiliza o practica del modo adecuado.

¿Qué son los Nadis?


Según la filosofía del yoga, los nadis son canales etéricos (éter en sánscrito: akasha), distribuidos en todo el cuerpo (al cual en cierto modo compondrían como haciendo un entretejido), a través de los cuales fluiría el prana o energía vital.
En la medicina china (especialmente en la acupuntura, y sus derivaciones), los nadis se relacionan con los “meridianos” o "qing" o 'king' y el Prana con el Qi (la energía).
Los antiguos tratados mencionan tres nadis principales que reciben el nombre de Sushumna, Ida y Pingala. La interrelación de estos canales se simboliza con el caduceo de Mercurio/Hermes.
La purificación de los nadis es buscada mediante ciertas posturas yóguicas (asanas) y ejercicios respiratorios (pranayama). La obstrucción de los nadis tendría como consecuencia la mala salud.
Estos tres canales están directamente relacionados con el ascenso del poder serpentino de Kundalini, fundamental en las prácticas del tantra.

El sistema nervioso humano se divide en el sistema nervioso central y el sistema nervioso autónomo. El último se divide en el sistema nervioso parasimpático (SNP*) y el sistema nervioso simpático (SNS*). El SNP es interrumpido por una brecha entre el nervio vago y la Kundalini. Esta división es simbolizada en el instrumento (el cuerpo sutil) como el vacío (ver más abajo).
Los sistemas nerviosos simpáticos izquierdo y derecho los usamos diariamente para nuestra actividad física, mental y emocional. Dentro del instrumento sutil, el Ida Nadi (Canal Izquierdo) manifiesta el SNS izquierdo y el Pingala Nadi (Canal Derecho) manifiesta el SNS derecho. Como consecuencia de la actividad del Ida Nadi se crea en la cabeza el globo del superego, que comienza en el lado izquierdo al nivel de la garganta y cubre en su mayoría la parte trasera y derecha de la cabeza. La actividad del Pingala Nadi crea otro globo, el del ego, al otro lado, cubriendo la parte de delantera e izquierda de la cabeza.
El canal central ó Sushumna Nadi manifiesta el SNP. Este sistema se gobierna a sí mismo (es autónomo). El Ser o el Espíritu es testigo de la acción del SNP que controla nuestras actividades involuntarias tales como los latidos del corazón, la respiración y los reflejos, es decir, la actividad inconsciente, en oposición a la consciente. Pese a que podemos controlar hasta cierto punto nuestras acciones simpáticas, por ejemplo podemos hacer latir nuestro corazón más rápido, no podemos conscientemente disminuir la velocidad del corazón, que es una acción parasimpática.

El Ser, que existe a este nivel, implica que no podemos recibir la Auto-Realización a través de nuestro propio esfuerzo, sino sólo a través del deseo de Dios. El Espíritu es espontáneo; tan natural y vital para nosotros como son los latidos del corazón. ¿Cuánto tiempo aguantaríamos si fuera sólo por nuestra voluntad que nuestros corazones se mantengan latiendo, o si tuviéramos que aprender a respirar leyendo un libro? El Espíritu es infinito, mientras que nuestra racionalidad es finita, por lo tanto nuestros esfuerzos también son finitos. Sólo la Kundalini puede unir la gran separación entre la ilusión y la realidad. Ella es la causa de la dicha divina, que une la atención con el Espíritu y te lleva al estado de gozo.


I.-   Ida Nadi (Línea Lunar, Canal Izquierdo)

Cualidades: Tamo guna, pasado, subconsciente.
Localización corporal: sistema nervioso simpático izquierdo.
Localización en la mano: toda la mano izquierda.
Manifestaciones: auspiciosidad, emoción, existencia, gozo, deseo.
Causas de bloqueo: letargo, hábitos, condicionamientos, superstición, fe ciega, culpa, miedo, lástima de uno mismo, soñar despiertos, drogas, una mala niñez, fuertes apegos a los hijos, tantrismo, perversión sexual, magia negra.

El canal izquierdo empieza en el Muladhara Chakra y cruza a la altura del Ajna Chakra (6) hacia el superego en la parte derecha del cerebro. Expresa el aspecto pasivo del Virata y el poder del deseo (ichha shakti). El deseo es nuestra primera fuerza motriz, el poder por el cual existimos y la causa primordial de nuestra creación o búsqueda. La emoción nace del deseo que no ha sido aún materializado. Por lo tanto, el lado izquierdo es nuestro lado emocional.
La debilidad en el lado izquierdo nos predispone a las emociones extremas, en donde nos movemos entre la euforia y la depresión. Hay muy poco sentido de la auto-disciplina y nos volvemos esclavos de los hábitos inculcados en nosotros a través de los condicionamientos. Nos volvemos muy letárgicos, refugiándonos en la pasividad y en nuestras propias obsesiones. Eventualmente, la presión sobre el cerebro crece demasiado para poder soportarla y entonces se produce una crisis nerviosa, culminando en locura, epilepsia, demencia senil.
Para corregir un lado izquierdo débil primero tenemos que equilibrarlo con el lado derecho (rajo guna). Esto implica realizar actividades que desarrollen el ego y empujen el sobredesarrollado superego al área central de la cabeza. Así pondremos más la atención hacia afuera, en el trabajo y la acción. Descartando todas las ideas de autodestrucción y autoindulgencia, materializamos el lado emocional acorde a nuestro sustento (dharma). Cuando empezamos a utilizar el lado derecho que estaba descuidado, equilibramos el lado izquierdo con el resto de nuestro ser. Ahora, cuando la Kundalini sube no vuelve a caer.
La verdadera y la más importante cualidad del lado izquierdo es la de darnos gozo (anand), que está más allá de la dualidad entre la felicidad y el dolor. El Espíritu siempre está en estado de gozo. Ese gozo se expresa en su pureza cuando la Kundalini ilumina la atención con el Espíritu. Realmente, el gozo que está latente en la creación empieza manifestarse a través de nuestro lado izquierdo. Entonces encuentras gozo irradiando de cualquier fuente de vibraciones divinas.
Tus prioridades cambian automáticamente. Los viejos hábitos y las adicciones terminan de una vez por todas, y son abandonados sin dificultad. Se establece una sensación de seguridad, y toda la culpa y los miedos imaginarios desaparecen. “Todo lo creado por la naturaleza adquiere un nuevo significado y uno empieza a disfrutar el significado genuino de cada onda de gozo que emiten.”


II.-   Pingala Nadi (Línea Solar, Canal derecho)

Cualidades: Rajo guna, futuro, supraconsciente.
Localización corporal: sistema nervioso simpático derecho.
Localización en la mano: toda la mano derecha.
Manifestaciones: respeto a uno mismo, acción, creatividad, actividad física y mental.
Causas de bloqueo: dominación, egoísmo mental, manipulación, mal genio, explotación, astucia, ciertas formas de vestir, desvergüenza, actitud de ‘hago lo que quiero’, vanidad, austeridad, ascetismo, fanatismo, racismo, nacionalismo.

El canal derecho empieza en el Svadisthana chakra, y cruza a la altura del Ajna chakra hacia el globo del ego. Expresa el aspecto activo (rajo guna) del Virata y el poder de la acción (kriya shakti).
El Pingala Nadi es el lado que crea, por el cual pensamos y actuamos, trabajamos y planeamos hacia el futuro. Cuando la demanda de energía en este lado es demasiado grande, el lado izquierdo se descuida, y el deseo de conocer el Espíritu desaparece. El paro cardíaco puede ser el resultado final cuando el ego se desarrolla en detrimento del Espíritu que, en casos como este, puede partir de su hogar que es el corazón. Cuando se suprimen los deseos naturales, el ego se vuelve aun más fuerte en la personalidad.
Las personalidades del lado derecho se vuelven muy secas, agresivas y astutas. Pierden todos los sentimientos, preocupados sólo por su crecimiento material y por tener poder sobre otros. Cualquier grado de artimañas y explotación puede ser justificado por su racionalidad. Cegados por el ego, están orgullosos de creer que engañan al mundo. Se identifican sólo con el ego, su corazón es de piedra. Creen en el poder de su propia inteligencia, pero la sabiduría y la lógica pronto se separan y la estupidez y la idiotez se vuelven un síntoma común en este tipo de personalidad.
Si sufrimos de un ego sobredesarrollado, nos podemos equilibrar moviendo la energía hacia el centro, al Sattwa Guna. Los problemas en el Pingala Nadi provienen principalmente de nuestra arrogancia de pensar que somos nosotros quienes hacemos las cosas, cuando en realidad todo el trabajo viviente está hecho por Dios Todopoderoso. Es Él quien hace germinar la semilla, es Él quien transforma las flores en frutos. Todo lo que nosotros hacemos es cambiar una forma muerta en otra. Pidamos perdón a Dios por ser tan estúpidamente egoístas y luego podemos recordar el mantra para corregir el Pingala Nadi, “Yo no hago nada.”
Cualquier actividad física o mental extrema puede paralizar el lado emocional. Hasta en la búsqueda del Espíritu, nuestros esfuerzos nos pueden llevar tan lejos sobre el lado derecho que llegamos a las áreas del supraconsciente donde tenemos visiones, como aquellas inducidas por las drogas alucinógenas. Después de la Realización, nuestra atención se centra en el Espíritu, sin realizar ningún esfuerzo para esto, y los dos lados se equilibran. Cuando los poderes del deseo y de la acción son iguales, y ese equilibrio es establecido a través de la comprensión del sustento humano (dharma), entonces la Kundalini permanece constante y nos establecemos en el Sattwa Guna (Sushumna Nadi).


III.-   Sushumna Nadi (Canal central)

Cualidades: Sattwa guna, presente, inconsciente.
Localización corporal: sistema nervioso parasimpático.
Localización en la mano: ambas manos.
Manifestaciones: sustento, revelación, religión.

El canal central comienza en el Muladhara y sube derecho hasta el chakra más alto que es el Sahasrara. Se encuentra activo sólo parcialmente al nivel humano, expresando el poder de evolución del Virata (Sattwa Guna), la virtud y rectitud (dharma) y el poder de la conciencia (jnana shakti).
Cuando se despierta por primera vez, la Kundalini asciende por el Sushumna Nadi hasta el Ajna Chakra. Cubre la parte inferior del cerebro (moordha) y después desciende como nubes que se derriten en los Nadis Ida y Pingala hasta el vacío. Llena esta área y después, los tres poderes combinados de los tres canales vuelven a ascender por el Sushumna Nadi para abrir los pétalos de loto del Sahasrara. El Espíritu, que reside en el corazón, tiene su asiento en lo alto de la cabeza, en el centro. Esta es el área de la fontanela que es atravesada por la Kundalini, el punto del yoga donde la atención se une con el Espíritu, el Bramharandhra, la puerta hacia el Brahman.
El Sushumna es el canal central para nuestra evolución. Es a través de este canal que nos volvemos conscientes colectivamente y todos los diferentes factores de nuestro Ser se integran en un todo. Hace la conexión entre nuestra mente consciente y el “auto” del sistema nervioso autónomo, el Espíritu, que es el reflejo de Dios. El Sushumna es el camino del dharma, el sendero angosto a través del cual atravesamos la puerta estrecha del Ajna Chakra para entrar en el Reino de Dios en el Sahasrara.
Por lo tanto con el Sahasrara abierto y la conexión con el Sushumna establecida, estamos abiertos a la fuente de toda la conciencia donde mora todo el conocimiento, sostenido por la fuente primordial de todo el poder (Adi Shakti). La meditación en conciencia sin pensamientos es la clave para el desarrollo de un Sushumna fuerte. Otra condición básica es disfrutar de una vida virtuosa y dhármica. Después de la Realización, trata de mantenerte en conciencia sin pensamientos todo lo posible, con la atención centrada en el Sushumna Nadi, el canal del presente eterno, donde el único tiempo es “ahora”. De esta manera, con el despertar de la Kundalini, transcendemos el tiempo y el espacio.





Vacío


Cualidades: principio del Maestro primordial.
Localización en la mano: base de los dedos y anillo externo de la palma.
Manifestaciones: fanatismo, fantasía, falsos gurus, problemas de sustento. El vacío afecta el chakra Vishuddha particularmente y también los chakras Svadisthana y Anahata.
Elemento: agua, fuego.


Dentro del instrumento, el vacío es la brecha entre la Kundalini y el nervio vago del sistema parasimpático. Representa el Bhavasagara, el océano de la Creación, oscurecido por los velos de la ilusión (Maya), ese vacío que separa nuestra conciencia de lo Absoluto hasta que no salgamos del estado de no iluminación. Representa todo el espacio y el tiempo desde el principio de la creación hasta la cúspide de nuestra evolución en la conciencia humana, y contiene los dos centros o chakras del sol (Surya) y de la luna (Chandra). El vacío es creado por el movimiento circular exterior del Svadisthana alrededor del Vishuddha.
Todos los grandes Profetas que vinieron a dar el conocimiento de la realidad suprema se encuentran aquí: Abraham, Moisés, Lao-Tse, Janaka, Nanak, Mahoma, Sai Nath de Shirdi, todos son encarnaciones del principio del Maestro Primordial (Adi Guru), y son ellos quienes nos han enseñado las formas de vida correctas que mantienen el equilibrio de nuestro dharma.
Cuando la Kundalini llena el Vacío y asciende, nuestra atención se aleja de la confusión y la Maya, y entra en la conciencia de esta realidad suprema. Este movimiento ha sido simbolizado en nuestra evolución con Moisés guiando a su pueblo a través del Mar Rojo.
Las enseñanzas de los maestros genuinos, e incluso sus nombres, producen vibraciones frescas. Si preguntamos acerca de falsos maestros o instituciones que están organizando la religión en una forma no autorizada, incluso en el nombre de las encarnaciones reales, las vibraciones se vuelven calientes o simplemente cesan. Tal falsedad conduce al fanatismo. Debido a que las vibraciones son jueces tan absolutos, puedes realmente sentir cuando algo es verdadero y cuando algo es falso.


*Referencias*
SNS: Sistema Nervioso Simpático
SNP: Sistema Nervioso Parasimpático
Ida Nadi: Canal izquierdo – Va desde la sien derecha, cruza a través del Agnya Chakra en la frente hacia abajo sobre el lado izquierdo hasta el Mooladhara Chakra izquierdo (el Chakra base)
Pingala Nadi: Canal derecho – Va desde la sien izquierda, cruza a través del Agnya Chakra en la frente hacia abajo sobre el lado derecho hasta el Swadishtan Chakra derecho (el segundo Chakra) cerca de la cadera derecha.
Sushumna: Canal central

Celia Iñiguez Sánchez: El Sistema Chakra Como Reflejo de la Consciencia


Abordar la anatomía energética humana, es decir, los chakras y sus canales subsidiarios de distribución o nadis, desde una perspectiva estrictamente científica es un reto en la actualidad. Tal vez comiencen a ser extrapolables algunos modelos de la llamada nueva física (Relativista y Cuántica).
La detección del cuerpo energético del hombre, hoy por hoy (quitando los electrodos detectores de puntos de acupuntura y la fotografía kirlian), escapa de la técnica médica actual.
El conocimiento de la anatomía energética humana está avalado por 5000 años de experiencia de Escuelas de Medicina tan prestigiosas y difundidas como la Medicina Tradicional China y la Medicina Tibetana o Ayurvédica. Esto supone que el estudio de la enfermedad, y su potencial curación, para dos tercios de los habitantes de este planeta se basa en principios energéticos.
Un sinnúmero de aplicaciones de este saber se han difundido por todo el hemisferio occidental, siendo algunos de ellos: la Acupuntura, el yoga, el tai chi chuan, el reiki..., y otros muchos que no serian eficaces sin la existencia del cuerpo energético humano, pilar en el que se basan.
No obstante, intento con este escrito establecer un modelo que se aleje de la mentalidad oriental y se acerque, por lo tanto, a la comprensión del hombre medio del occidente.
He intentado conciliar la visión animista y fisiológica del occidente y la espiritual y energética del oriente, con el objeto de elaborar un sistema integrador que sirva de soporte físico de la conciencia y del ser, es decir, que sea un trípode de sustentación del espíritu en la anatomía humana.
Este puente entre la "forma" (estructural) del occidente y el "color" (energético) del oriente persigue, básicamente, una finalidad integradora y de enriquecimiento del conocer en su más amplio sentido.
Es un trabajo basado en la analogía, pues me parece una estructura formal de desarrollo lógico, fiable y sugerente. Estableceré patrones que son observables en la naturaleza y que se reproducen en el hombre.
La naturaleza que nos rodea es un increíble texto donde, sin duda, están las respuestas de todo el porqué del hombre. El medio natural, desde mi experiencia, es un enorme y efectivo engranaje presto a contestar las incógnitas de aquél, que inquieto, pregunta.


El sistema chakra como órgano energético de consciencia

El término chakra, traducido del sánscrito, significa rueda. Y en su conjunto constituyen un sistema de órganos energéticos, es decir, no perceptibles con la visión habitual, pero indispensables en el desarrollo y mantenimiento de la manifestación y evolución del hombre en el más amplio de sus sentidos. Y en esta línea, la energía que contienen sus conos de luz gira vertiginosamente, comunicando el exterior con el interior de la esfera humana. Lo que se ha denominado sistema chakra, se activa a partir de la primera inhalación, es decir, en el nacimiento.
Son pues órganos digestivos energéticos, siendo el órgano donde se genera una energía psíquica llamada conciencia. Esta conciencia, en función de su vibración, se acumulará en tres compartimentos o cuerpos energéticos denominados por la tradición esotérica vital, astral y mental.
Pero entendámoslo bien, los chakras, al igual que sus canales de distribución subsidiarios o nadis, no son ni mucho menos exclusivos de los humanos, estando difundidos en todo el Cosmos.
Chakras posee el reino mineral, materializados en sus estructuras cristalinas geométricas. Analógicamente, chakras son las flores con las que se adorna el reino vegetal. Chakras, asimismo, poseen los animales. Chakras existen en el macrocosmos, representado, por ejemplo, a nivel planetario, por los lugares de poder o telúricos del planeta Tierra. De igual manera, los llamados puntos de acupuntura poseen la estructura y funcionalidad de un pequeño chakra. Todos estos serían chakras naturales. Existen chakras artificiales, como son las campanas de las iglesias o las pirámides de Egipto.


La forma piramidal como geometría arquetípica de los chakras

El arquetipo definitorio propio de los chakras sería la forma piramidal. Una pirámide en giro determina un cono. El número cuatro (cuatro caras de la pirámide, cuatro lados de su base) determina un tipo de frecuencia en el giro del cono que potencialmente tendría la capacidad de materializar un proyecto imaginado previamente.
La mente sería aquél "compartimento" capaz de acumular contenido mental, es decir, conocimiento, conciencia hecha memoria. La estructura piramidal sobre la materia orgánica tiene la capacidad de deshidratar, es decir, momificar la materia orgánica preservándola en su interior y evitando su putrefacción. Los pensamientos a nivel energético poseen una forma, que influida por el campo energético emanado por la geometría piramidal, provocaría la fijación de esta idea actuando a modo de grabadora. Esto es lo que ocurre con los chakras.


La conciencia humana como reflejo de la consciencia del Cosmos

El hombre es una perspectiva mental del macrocosmos. Cada ser humano está dotado de un depósito propio de energía psíquica denominado mente. Esta mente es como una red capaz de almacenar, de forma virtual, el sedimento que deja su pensar y su sentir, y al que denominamos conciencia.
El humano, a lo largo de su existencia, va depositando conciencia elaborada en varios niveles, que van desde el puramente cotidiano, que sería la perspectiva de andar por casa, hasta un nivel o escalón más elaborado que sería la conciencia espiritual.
Esta conciencia es un tipo de energía que posee una cualidad específica, y esta es que tiene la capacidad de contemplarse a sí misma a través de lo que hemos denominado núcleos de energía pensamiento-sentimiento. Cuando nosotros pensamos o sentimos algo propio y personal sobre un aspecto determinado de nuestra vida, en realidad estamos contemplándonos a nosotros mismos como un foco de visión e interpretación del Cosmos único y exclusivo. El Cosmos existe, evoluciona, y se desarrolla a través de nuestra existencia, nuestra evolución y nuestro desarrollo. Luego la conciencia existe porque se refleja, es decir, percibe el Cosmos y se contempla en él. Y el sistema chakra se encarga de obtener un reflejo de nuestra conciencia como si fuera un espejo. El sistema chakra es el espejo donde nosotros contemplamos nuestro Cosmos existencial. El ser humano, al desarrollar su vida, diferenciará de forma errónea su reflejo con lo de fuera, y se identificará con el espejo que obtiene el reflejo, es decir, con su forma y con su mente. De este modo, el ser mental humano se identificará con su cuerpo físico, con lo de dentro, y considerará ajeno a él el mundo que percibe, lo de fuera.
Pero lo que somos en realidad es toda la porción del Universo que somos capaces de percibir e interpretar de nuestra particular y única manera.

  
El árbol de la vida: Compartimentos energéticos de la consciencia

El cuerpo físico del hombre es una donación de la Madre Tierra, de nuestro planeta, depositada progresivamente a través de nuestra alimentación como si de una construcción se tratase sobre un hipotético plano energético que es nuestro patrón de diseño y que la Medicina Tradicional China llama cuerpo energético. Este depósito de material planetario es reconvertido para su uso en nuestro ser físico, comenzando este proceso a partir del útero materno, continuándose en el uso de nuestra alimentación para nuestro propio crecimiento y remodelándose y, por lo tanto, cambiando de aspecto a lo largo de nuestro ciclo vital.
La consabida frase, que a todos nos han dicho alguna vez, de polvo eres y en polvo te convertirás no es más que un recordatorio de esta realidad. Somos seres espirituales que "vivimos" en el reino de nuestra mente. Y, a través de un balcón en dicha mente, nos asomamos a una perspectiva del Cosmos que llamamos existencia. Somos seres energéticos del Cosmos que hemos anidado en nuestra Madre Tierra echando raíces, y estas raíces están constituidas por nuestro cuerpo físico, pero poseemos del mismo modo, un tallo con ramas, una porción aérea que ha de formarse a partir de las vivencias que posibilita esta raíz planetaria. Esta porción aérea, energética, serían nuestro cuerpo astral y nuestro cuerpo mental dependientes en su formación de las vivencias efectuadas en nuestro ciclo existencial planetario.
Nuestro cuerpo energético, aquél a través del cual se infunde vida y forma a nuestro cuerpo físico, al final de nuestra existencia abandona al mismo, con lo que acontece el proceso de la muerte, tras el cual el material planetario es reciclado de nuevo y reintegrado a la Madre Tierra.
En todo esto hay una unidad, una cadena de eslabones engarzados coherentemente. Y es esta: La materia evoluciona en función de una serie de procesos físicos y químicos, pero estas reacciones físicas químicas no tendrían lugar si no estuvieran animadas por un principio energético. Este principio energético es la manifestación a partir de la cual el espíritu o principio inamovible tiene la posibilidad de evolucionar, de moverse. Luego, la inerte materia se desarrolla por la función físico química, de forma análoga a como el espíritu se desarrolla a partir del principio energético. Cuando el hombre adquiera la capacidad para comprender las leyes que unen el eslabón de la física y la química con el principio energético vital humano habrá obtenido una pista a partir de la cual su mente se puede deslizar comprendiendo, desde sus porciones más materiales, hasta sus porciones más místicas y espirituales. Pues desde la estructura molecular del aminoácido hasta el espíritu, en el ser humano existe una unidad desarrollada en varios estados o niveles de forma análoga a cómo la estructura molecular de lo que denominamos agua se puede manifestar de forma sólida o como hielo, líquida o gaseosa, dependiendo de las leyes físico químicas y energéticas que se establezcan en el entorno en ese momento determinado.
El humano posee igualmente varios niveles manifestativos. Ya hemos he de la manifestación planetaria o cuerpo físico como raíz, a la que le seguiría el principio energético o aéreo que estaría constituido por el tallo y las hojas del ser.
Este principio energético, en el hombre podría estructurarse en tres compartimentos diferentes, inter penetrados de forma digamos virtual desde la raíz, cuyo contenido serían formas estructuradas de energía conciencia. Estas formas estructuradas son tres compartimentos energéticos llamados cuerpos vital, astral y mental.
A lo largo de la experiencia existencial el hombre, en la elaboración de su cotidiano pensar y sentir, va formando ladrillos de núcleos de energías pensamiento-sentimiento de diversos niveles vibracionales que depositados de forma organizada constituyen los cuerpos energéticos de la conciencia humana. Estos cuerpos se van construyendo progresivamente, y cada uno tiene un nivel vibracional donde los ladrillos de la conciencia se van depositando en función de esa afinidad vibracional.
El nivel más cercano vibracionalmente al cuerpo físico o raíz sería el cuerpo etérico, que alberga información conciencia que atañe a nuestro diseño y remodelación física, y donde se organiza la energía que anima la funcionalidad del cuerpo físico desde su perspectiva más puramente vital. Recoge ladrillos de conciencia trabajados por los chakras inferiores principalmente.
El segundo nivel es el cuerpo astral. Este establece su percepción del Universo como manifestación dual. Organiza energía conciencia que percibe el entorno y lo interpreta emocionalmente: se identifica con él si le agrada o no se identifica con él si le desagrada. La construcción del ladrillo es pues emocional y se hace a partir de sensaciones, juicios y elecciones basadas normalmente en preconceptos culturales o vivenciales anteriores. La interpretación astral o emocional de la vida obligará casi necesariamente a tomar partido a la mente humana, sumergiendo al hombre en un mundo de lucha activa y continua entre facciones contrarias que lo sumergirán en multitud de ocasiones en paradojas psíquicas a la búsqueda de un permanente equilibrio. El cuerpo astral está construido por los ladrillos emocionales fabricados principalmente por los chakras medios, estando estos muy relacionados con el ego humano.
El tercer compartimento corresponde por analogía a las ramas del cuerpo mental, donde los ladrillos de la conciencia se fabrican en un proceso de integración de la vivencia aparentemente dicotomizada de lo astral. Percibe el entorno como una unidad integral. La conciencia mental superior trabaja en la percepción, la observación y la comprensión, y deja que cada cosa evolucione por sí misma. Lejos de la lucha de facciones comprende e integra cada perspectiva y acerca al hombre al no hacer haciendo de la filosofía taoísta. La estructura energética del cuerpo mental está trabajada por los chakras superiores principalmente.
Estos tres cuerpos energéticos interpenetran polidimensionalmente el cuerpo material o físico, y constituyen su forma psíquica o psicoforma. El sistema chakra, a modo de corchete, los une como un anclaje integrador y una zona de tránsito donde las energías fluyen continuamente.


Niveles de consciencia del hombre: El siete como fragmentador de un universo en octavas

El ser humano percibe un universo fragmentado en siete niveles o bandas de frecuencias vibracionales. Así, captamos siete colores, componemos melodías con siete notas y empaquetamos nuestro tiempo en ciclos de siete días. Esto no es casualidad, pues el tiempo cósmico podría concebirse como las unidades de tiempo determinadas por los ciclos naturales. Estos ciclos, fragmentados de siete en siete, también tienen un reflejo en la anatomía humana. El ser humano es una conciencia colectiva de miríadas de conciencias celulares agrupadas en conciencias colectivas que forman los tejidos, y estas a su vez se agrupan en órganos... y así progresivamente hasta unificarse en la conciencia de ese ser humano.
La unidad de conciencia colectiva humana se divide en siete niveles, en los que cada uno de ellos está regido por un chakra principal que se constituye en el cerebro energético que organiza la conciencia energética de las células y órganos incluidos en su ámbito de influencia.
El órgano energético de la conciencia humana o sistema chakra interrelaciona los siete niveles de conciencia colectiva organizados en cada chakra, integrándolos en el ser energético hombre, materializando posteriormente la conciencia física a partir de él. El destilado energético, efectuado por la red energética de los chakras, es vertido a la red funcional neuronal, donde es unificada en el sistema nervioso humano y "materializada" posteriormente en conciencia física.

  
La partitura humana en la sinfonía cósmica

El Cosmos es una conciencia viva que late en cada ciclo de la naturaleza mientras se contempla a sí misma. El hombre es un ser integrado en esta conciencia cósmica, que se contempla a sí mismo desde una perspectiva única e irrepetible. Cada chakra dota al hombre de un ángulo diferente de captación de su existencia.
Desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China, el ser humano es aquél que une lo celeste con lo terrestre. Es decir, la conciencia del hombre unifica al ser material con el ser espiritual a través de energías-conciencia que evolucionan a partir de los siete chakras principales. Cada vivencia humana es percibida en siete niveles, uno por cada chakra principal, cada uno de ellos destilará un producto vivencial correspondiente a ese nivel de consciencia, y todos formaran la consciencia hombre.
De los siete, el primero o base y el último o corona son únicos y se encuentran en el eje central que corresponde más o menos con la columna vertebral. Los otros cinco son dobles, con una porción anterior relacionada con la mente consciente y otra posterior relacionada con la inconsciente.
El chakra base o primero, relacionado con la energía vital y el instinto de supervivencia individual, recibe la energía integrada desde nuestra "toma de tierra" planetaria.
Esta energía es dicotomizada en el segundo chakra, donde se establece el principio bipolar, que reunificado produce la vida. Luego el segundo chakra está relacionado con la procreación.
La fuerza dual asciende y se organiza en el ego o principio mental que identifica a cada hombre. El tercer chakra pues, materializa el ego humano, coordinando energéticamente los procesos de nutrición y asimilación de los alimentos físicos, que determinarán la forma física individual paralelamente a la organización de las energías psíquicas, que constituirán la mente individual o ego y que albergarán en dicho cuerpo físico. El alimento que transporta la energía del Sol pasa a formar parte de nuestra unidad existencial o ego que, distribuido por el torrente sanguíneo, otorga entidad psíquica unitaria a toda la conciencia colectiva celular de dicho cuerpo físico. Al tercer chakra se le llama también solar.
Los tres chakras que siguen son chakras superiores.
El centro de conciencia corazón o cuarto chakra, alberga el principio espiritual de cada hombre limitado en la caja del tiempo de nuestro cuerpo físico, donde el latido del corazón y el ritmo respiratorio reflejan la estancia limitada en tiempo y espacio de cada existencia. La conciencia del ego se expande y unifica con el principio vibracional espiritual de este chakra.
Es en el quinto chakra donde se comienzan a unificar los ciclos de la bipolaridad, manifestándose esto en la síntesis de la conciencia dual de este chakra: El pensamiento se concretiza en la palabra, el verbo que unifica y precede a la acción del hombre. Es el chakra materializador del pensamiento y de los sueños del hombre. Cuando el hombre adquiere el nivel de conciencia integrador del mental superior tiene la capacidad de contemplar el Universo como un lugar exuberante donde todo es posible y reina la abundancia. También se le llama centro de la cornucopia o cuerno de la abundancia, y es un camino en el despertar místico del hombre.
El sexto chakra organiza la conciencia mental, aquella que es testigo y comprende la paradoja vivencial, integrándola. Es la conciencia que percibe sin identificarse con facción alguna. Cuando el hombre focaliza su conciencia en el principio vibracional de este chakra desarrolla la conciencia espiritual, que percibe el Cosmos y la realidad tal cual es, y se reconoce en él. Es aquí cuando adquiere la capacidad de reconocerse en su reflejo o autoconciencia, unificando su ser espiritual a su ser mental a partir de la apertura del séptimo chakra o corona, que es la puerta dimensional que nos une a nuestro ser en la perfección, lo infinito y lo eterno.
Cada chakra, desarrollado, destila un principio vibracional propio, una nota. Cada chakra es una flor en el árbol de la vida del hombre, por el que proyecta su irrepetible aroma al jardín del Cosmos.

*** Por Celia Iñiguez Sánchez.

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