Los Siete Centros de la Máquina Humana

Los Siete Centros de la Máquina Humana

El organismo del Ser Humano es una máquina perfecta, única en la naturaleza. En él se dan las circunstancias, las capacidades físico-psíquicas adecuadas y necesarias para la auto-realización íntima del Ser. El Ser Humano es una máquina, una especie de robot que no tiene libertad y que está programada desde dentro, desde nuestra psiquis, manejados como si fuera un títere o marioneta.

Nuestro cuerpo posee determinados centros de control que son responsables por ejercer determinadas funciones físicas y psicológicas. Dicha máquina posee cinco centros inferiores: Intelecto, Movimiento, Instinto, Emoción y Sexo; y dos centros superiores: el Emocional Superior y el Intelectual Superior. Cada uno de esos siete centros penetra todo el organismo, sin embargo, cada cual tiene su punto básico capital en algún lugar de nuestro cuerpo.

 

El centro de gravedad del Intelecto se encuentra en el cerebro; el centro de gravedad del Movimiento se sitúa en la parte superior de la espina dorsal; el centro de gravedad de las emociones radica en el plexo solar; el centro de gravedad del instinto, en la parte inferior de la columna; el centro de gravedad del sexo, como es evidente, tiene su base en los órganos sexuales.


Cada uno de estos centros tiene sus funciones absolutamente definidas y su ámbito de acción perfectamente demarcado, sin embargo, si nos auto-observamos, veremos que la acción de nuestros agregados psicológicos los desequilibra al utilizar dichos centros de forma desequilibrada. El Ser (Alma) es el equilibrio, en cambio, el Ego es el desequilibrio.

 

Nuestros "yoes" ejercen control sobre los cinco centros inferiores de nuestra máquina humana, pero no puede manipular los dos centros superiores que son controlados por nuestra Esencia y nuestra Conciencia. Si queremos disolver el Ego, debemos estudiarlo en los cinco centros inferiores; necesitamos comprender las acciones y reacciones de cada uno de los cinco centros inferiores.


Al estudiar cómo reaccionamos ante las distintas situaciones de nuestra vida, al observar cómo dichas situaciones crean una impresión en cada uno de nuestros centros inferiores, estaremos en el camino correcto y necesario para poder eliminar a nuestros defectos psicológicos.


Utilizando el sentido de la auto-observación, veremos por nosotros mismos cómo cada escena de la vida cotidiana ejerce una impresión en nuestro interior.


Para una mejor comprensión diremos que toda escena, sonido, música, olor, palabra, ejerce una impresión en nuestros siete centros. Estas impresiones nos llegan a nuestro interior a través de nuestros cinco sentidos que son ventanas abiertas hacia el mundo exterior. Es por ello que hay que estar atentos con nosotros mismos qué nos pasa cuando experimentamos con lo escrito anteriormente y poder diferenciar nuestras emociones, sensaciones y acciones inconscientes.


Los colores, los aromas, los sonidos, las texturas y los gustos también se combinan en el mundo físico y al captarlos con los cincos sentidos vemos cómo provocan una reacción, una respuesta en nuestra parte psicológica.


Hay bebidas, músicas, colores, personas que nos agradan y situaciones, comidas o personas cuya simple presencia nos disgustan. Todo eso son reacciones del Ego hacia los estímulos que provienen del mundo exterior.


Lo interno tiene tendencia a exteriorizarse y lo externo a interiorizarse.


Si sabemos trabajar atentamente, descubriremos a nuestros "yoes" psicológicos actuando en cada instante de nuestras vidas y, a cada instante que descubrimos un defecto, debemos apelar a eliminar de nosotros este defecto.


Cuando, en el día a día, nos damos de un defecto, cuando lo distinguimos entre nuestras acciones, podemos decir que ya hemos dado el primer paso para comprenderlo, nos hemos dado cuenta de que era un elemento ajeno a nuestro Ser o Alma. Posteriormente, debemos encontrar un momento en nuestra vida para analizarlo, pero no en el mismo momento en el que está actuando.


Debemos proceder así por el hecho de que en el momento en que se está manifestando un "yo" nos está robando la energía. Si nos paramos a analizarlo, terminará por manifestarse aunque sea por un instante. Es mejor ponerle el freno, pedir su desintegración con la muerte en marcha y luego analizar lo ocurrido, buscando los resortes ocultos de nuestra acción-reacción en dicha escena.


Es interesante notar qué centros reaccionan más rápidos que otros ante las impresiones que recibimos del mundo físico. Así pues, veremos con asombro que el intelectual, al contrario de lo que pueda parecer, resulta ser el centro más lento, siendo superado en velocidad de reacción por los centros instintivo y motor.


Esto lo podemos comprobar fácilmente cuando estamos conduciendo. Cuando surge algo imprevisto en la carretera son los centros instintivo-motor quienes se adueñan de la situación y nos libran del desastre.


El centro emocional, a su vez, es todavía más rápido que el instintivo-motor. Podemos ver cómo las palabras, los insultos o los halagos son interpretados y reaccionamos antes por el emocional que por el motor-instintivo y que incluso el primero dicta órdenes a los segundos. Por ejemplo: alguien nos insulta e inmediatamente, si no estamos conscientes, le insultamos también, o le golpeamos, ordenando al centro motor que realice dicha reacción.


Continuando, veremos que es el centro sexual el más rápido de todos. Con una mirada un hombre y una mujer saben si son afines en las cuestiones amorosas o si, por lo contrario dicha afinidad no existe. A una mujer le bastan milésimas de segundo para aceptar o rechazar la invitación para bailar de un hombre.


La máquina humana, como cualquier otra máquina, se mueve bajo los impulsos de las fuerzas sutiles de la Naturaleza. Las radiaciones cósmicas en primer lugar y el "yo pluralizado" en segundo lugar, son los agentes secretos que mueven a las máquinas humanas.


El Sol con su calor y el buen o mal tiempo dan, de inmediato, lugar a que surjan determinados "yoes" que se apoderan de la máquina; algunos de estos "yoes" suelen ser más fuertes que otros. La lluvia, las contrariedades, las vanas alegrías pasajeras, originan nuevos y molestos "yoes"; pero la pobre marioneta humana no tiene noción de estos cambios porque tiene la Conciencia, el Alma, dormida y vive siempre en el último "Yo" (el Ego).


Por último conviene que repasemos, por separado, cada uno de nuestros centros:

 

 

Los Siete Centros de la Máquina Humana

 

Los Siete Centros de la Máquina Humana

Es importante notar aquí que al hablar de Centros nos referimos a algo que pertenece al Mundo Físico y, por tanto, al Cuerpo Físico. En cambio, los Chakras pertenecen al Alma o parte energética; como las Iglesias o Templos de Conocimiento, pertenecen al Espíritu.

 

1.- Centro Sexual 

  • Localización: Hueso Cóccix 
  • Función: CREAR, con tres posibilidades de sexo:

– Supra-sexo: crea los hijos de la luz, creación de los cuerpos existenciales del Ser

– Sexo normal: reproducción de la especie

– Infra-sexo: reproducción del ego animal 

  • Energía: Sexual 
  • Sentido: Tacto 
  • Defecto: Pereza

 

2.- Centro Instintivo 

  • Localización: Hueso Sacro 
  • Función: este centro cumple muchas funciones:

– Producción de todas las otras cuatro energías, por esto se le denomina el Tetra-sustentador.

– Está encargado de manejar todas las aguas del microcosmos, por lo tanto maneja la salud del cuerpo físico, la reproducción de las células, el karma, etc.

– Maneja todos los átomos metálicos de nuestro Mercurio. En ellos se encuentra nuestro Ego, por eso cuando el Centro Emocional produce un deseo este Centro se adueña de él. Por esto diremos que la principal función de este centro es Aprehender, a través del deseo: DESEAR. 

  • Energía: Vital 
  • Sentido: Gusto 
  • Defecto: Codicia

 

3.- Centro Emocional Inferior 

  • Localización: a la altura del Ombligo, sobre la columna vertebral 
  • Función: SENTIR: Emociones Positivas o Negativas. Las emociones positivas atraen y nos hacen sentir enamorados, las emociones negativas rechazan. Con emociones negativas odiamos, sentimos resentimiento y rencor. Debemos aprender a equilibrar este centro pues es el que maneja el fuego, y por tanto nos mantiene adulterando a todo momento. 
  • Energía: Emocional 
  • Sentido: Olfato 
  • Defecto: Lujuria

 

4.- Centro Intelectual Inferior 

  • Localización: a la altura del Corazón, sobre la columna vertebral. 
  • Función: PENSAR: Idear, Planear, Proyectar, Recordar. Antes de hacer cualquier cosa primero la planeamos, por eso se dice que los pensamientos son el origen de las obras. Cuando pensamos, así no lo sepamos, estamos empezando a crear. De la calidad de los pensamientos depende la calidad de las obras. Tenemos que aprender a auto-observar este centro, puesto que gasta mucha energía. La mejor manera de pensar es no pensar. 
  • Energía: Mental 
  • Sentido: Oído 
  • Defecto: Orgullo

 

5.- Centro Motor

 

Este es el centro del movimiento. Está encargado de todas las obras y palabras. Este centro es totalmente mecánico cuando se encuentra manejado por el yo psicológico. Él aprende a hacer cualquier cosa y perfecciona el movimiento hasta que no participa para nada el pensamiento. Si pensáramos cuando este centro actúa podríamos hasta matarnos, por ejemplo cuando estamos manejando un vehículo. Este centro maneja la voluntad y mientras tengamos defectos nuestras obras estarán influenciadas por ellos. 

  • Localización: a la altura de la Laringe, sobre la columna vertebral. 
  • Función: HACER con las Palabras, Obras y Omisiones. Lo que más hacen los seres humanos es hablar toda clase de boberías, casi nunca dicen ni hacen cosas útiles. 
  • Energía: Motriz 
  • Sentido: Vista 
  • Defecto: Ira

 

6.- Centro Emocional Superior 

  • Localización: Glándula Pituitaria o Hipófisis 
  • Función: JUZGAR, medir efectos 
  • Energía: De la Conciencia 
  • Sentido: Videncia o Auto-Observación 
  • Defecto: Gula

 

7.- Centro Intelectual Superior 

  • Localización: Glándula Pineal 
  • Función: SABER 
  • Energía: Del Espíritu Puro 
  • Sentido: Polividencia 
  • Defecto: Envidia

 

 

El Estado Actual de los Siete Centros

 

En todos los seres humanos los centros se encuentran desequilibrados, ya que nadie está interesado en trabajar sobre sí mismo y la casi totalidad de los seres no se conocen a sí mismos. De ahí que tengamos que empezar el trabajo por conocerlos.

El centro Instintivo como productor de energías abastece a todos los centros inferiores y los excedentes de energía son depositados en el centro Sexual. Este trabajo se hace durante la noche cuando el cuerpo físico descansa.

Al iniciar el día cada uno de nosotros nos encontramos con las baterías llenas. Y empezamos a gastar energía cada vez que usamos un centro.

Cada uno de nuestros pensamientos va gastando la energía del centro Intelectual, hasta agotar su carga inicial. Cuando esta carga se agota totalmente el centro Intelectual le roba al centro Sexual para poder seguir funcionando.

Cada una de nuestras palabras y cada uno de nuestros movimientos van gastando la energía del centro Motor. Cuando sus reservas energéticas se agotan éste tiene que robarle energía al centro Sexual para poder seguir trabajando.

Cada una de nuestras emociones en el diario vivir agotan energía del centro Emocional y a su vez éste va robando al centro Sexual.

A su vez, el centro Sexual, para trabajar, como ha sido saqueado durante todo el día, tiene que trabajar con los excedentes de los otros centros. Conclusión: no trabajan con su propia energía y nada nuevo se puede crear.

Para colmo de males muy pocos humanos conocen el Suprasexo y, cuando llegan a la práctica sexual, se esfuerzan por extraer la energía o expulsarla a través del orgasmo. Y todas las reservas energéticas son extraídas para divertirnos.

 

 

Cómo se Equilibran los Centros

 

Estrategia para el ahorro de energía

Los cinco primeros centros están caídos y trabajan equivocadamente. Los dos superiores no cayeron y trabajan equilibradamente. Muy pocos seres hacen uso de los centros superiores. La mayoría hacen mal uso de los cinco inferiores.

 

Si vamos a equilibrar los centros debemos aprender a observarlos primero.

 

El segundo paso será aprender a ahorrar energía para que no haya saqueo del centro Sexual.



Por ende, debemos comenzar a reflexionar en:

  

  • ¿Qué es el Recto Pensar? 

Cuando uno está pensando debe preguntarse si ese pensamiento es Verdadero, Justo y Útil.

  

  • ¿Qué es el Recto Sentir? 

Cuando uno está sintiendo debe preguntarse si ese sentimiento es Verdadero, Justo y Útil.

  

  • ¿Qué es el Recto Obrar? 

Cuando uno está obrando debe preguntarse si esa obra es Verdadera, Justa y Útil.

  

  • ¿Qué es el Recto Hablar? 

Cuando uno está hablando debe preguntarse si esas palabras son Verdaderas, Justas y Útiles.

 

Si iniciamos esta estrategia veremos que son muy pocas las cosas que hacemos, decimos, sentimos y pensamos que reúnen estos requisitos. Nos daremos cuenta que no hacemos sino que boberías, que nunca pensamos en nada útil, que nunca sentimos nada bueno y que hablamos hasta por los codos. Conclusión: somos un verdadero fracaso para uno mismo, por ende, para los demás.

Al poner en práctica esta estrategia se iniciará el Ahorro de energía y, ésta, nos permitirá, utilizando bien el sexo, crear los Cuerpos Existenciales del Ser y salir del estado animal en que nos encontramos actualmente.

Como cualquier posibilidad de Ser depende de esto, debemos empezar a practicarlo inmediatamente.

 

 

 

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